La integración de la línea de Feve en su acceso hasta el centro de León –que sigue en vía muerta después de catorce años– vuelve a protagonizar el debate político después de que el presidente de la Diputación, Gerardo Álvarez Courel, se haya reunido con el ministro de Transportes, Óscar Puente, y apueste ahora –en abril no lo hacía– por los autobuses eléctricos como “solución rápida” para trasladar a los viajeros desde La Asunción hasta Padre Isla por una plataforma que está sin electrificar, algo que se ha convertido en la última excusa para aplazar sine die la adquisición real de los trenes-tranvía, puesto que ya se había proclamado en febrero de 2019 por boca del diputado nacional y secretario provincial del PSOE, Javier Alfonso Cendón, pero no era cierto.
En todo caso, más allá de los despropósitos, los embustes y los cambios de criterio ligados a la integración de la vía estrecha desde su concepción, están los problemas diarios a los que se enfrentan los usuarios de los trenes. La Plataforma en Defensa de Feve cumple estos días un año de vida –surgió a raíz de la propuesta del secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, de hacer un corredor verde en el acceso de la línea al centro de León– y poco después de su nacimiento comenzó a registrar todas las incidencias que se registran día a día en el servicio.
La última actualización habla de un total de 450 entre el 18 de noviembre y el pasado 14 de septiembre, lo que supone una media de diez a la semana. El documento que la plataforma va elaborando con los testimonios de los usuarios incluye incidencias como retrasos, averías, traslados en autobús o en taxi, viajeros que se quedan en tierra, problemas con los sistemas de climatización, ausencia de transporte alternativos cuando se suspende el trayecto, transbordos no previstos o atascos al parar en un paso a nivel.
Sin embargo, el Gobierno de España asegura que las incidencias son “puntuales”. Lo hace en respuesta a una pregunta planteada por el PP en el Congreso de los Diputados en las que se pedía una valoración sobre las manifestaciones organizadas por la plataforma para reclamar el regreso de los trenes al centro y mejoras en la calidad, la seguridad y la fiabilidad del servicio.
La contestación, publicada esta semana y fechada el pasado 22 de septiembre, admite que en ocasiones pueden producirse incidencias “puntuales”, pero defiende justo a continuación que Renfe “trabaja en todo momento para garantizar la calidad y la fiabilidad de los servicios que presta”.
Además, el Gobierno explica que todos los trenes se someten a “controles exhaustivos y periódicos” en los talleres de mantenimiento de la compañía y recuerda que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) suprimió en junio del pasado año el bloqueo telefónico para poner en funcionamiento el automático, que se gestiona desde el Centro de Regulación y Control (CRC) de León. Además, todos los trenes cuentan ya con el sistema Asfa Digital, lo ha servido para “mejorar” la seguridad de las circulaciones.
Finalmente, la respuesta facilitada a las diputadas del PP, Ester Muñoz y Silvia Franco, afirma que el pasado mes de julio se modificó el gráfico de personal de conducción de los trenes para minimizar las afectaciones al servicio que puedan producirse debido a bajas, licencias u otros factores.
De forma paralela, se ha conocido la respuesta a otra pregunta de las populares sobre una de las incidencias más importantes que figuran en el listado de la plataforma, el descarrilamiento de un tren el pasado 13 de junio entre las localidades de Boñar y La Ercina. Diez personas iban a bordo y tuvieron que ser escoltadas por la Guardia Civil hasta el apeadero más cercano para continuar su viaje en taxi.
Ante estos hechos, el Gobierno responde que “el descarrilamiento de un tren no es un tipo de incidencia que se produzca de forma frecuente”. “Por parte de Renfe, una vez acaecida la incidencia, se procedió a proteger la zona, movilizar el material motor y gestionar un plan alternativo de transporte para garantizar la movilidad de los clientes entre Cistierna y Boñar”, agregan.