La segunda fase de la ampliación del Parador de San Marcos vuelve prácticamente a la casilla de salida. Turespaña ha decidido asumir un proyecto que hasta ahora tramitaba Paradores. De esta forma, será Turespaña el organismo encargado de licitar y adjudicar la redacción del proyecto de ejecución y la dirección facultativa de las obras, una decisión que obliga a reiniciar buena parte de la tramitación administrativa y que retrasa, como mínimo hasta diciembre, la adjudicación de unos trabajos que hace apenas un año el propio Gobierno presentaba como el impulso definitivo para completar la ampliación del principal establecimiento hotelero de León.
El cambio de estrategia supone, en la práctica, abandonar el procedimiento iniciado por Paradores y comenzar uno nuevo bajo la dirección de Turespaña. La empresa pública reconoce que durante la tramitación del proyecto se han detectado «determinadas cuestiones de carácter administrativo» que hacen necesario revisar algunos aspectos del procedimiento para garantizar la «máxima seguridad jurídica» de la actuación. Traducido a la realidad, el expediente vuelve a reorganizarse, los trámites se reinician y el calendario vuelve a retrasarse en una obra que se ha convertido desde hace años en uno de los mejores ejemplos de la escasa capacidad del Gobierno para cumplir los compromisos adquiridos con León.
La explicación oficial llega después de meses sin noticias sobre un proyecto que permanecía prácticamente paralizado. En su respuesta, Paradores insiste en que la ampliación «continúa siendo una actuación estratégica y plenamente vigente dentro de los planes de desarrollo de la red de Paradores» y asegura que el compromiso del Gobierno de España «sigue siendo firme». Sin embargo, los hechos reflejan un nuevo aplazamiento de una actuación que parecía haber entrado ya en su fase decisiva. Según el calendario ahora anunciado, Turespaña licitará «previsiblemente dentro de unas semanas» el contrato para redactar el proyecto y no será hasta diciembre cuando adjudique la redacción del proyecto de ejecución y la dirección facultativa de las obras correspondientes a la segunda fase del Parador de León. Es decir, todavía no se licitan las obras, sino únicamente el diseño de unas actuaciones cuya ejecución seguirá dependiendo de nuevos procedimientos administrativos posteriores.
El anuncio supone un nuevo revés para un proyecto que acumula ya ocho años de retrasos, cambios de calendario y promesas incumplidas. La ampliación parecía definitivamente encarrilada cuando el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, acudió a León para anunciar la licitación de la asistencia técnica necesaria para redactar los proyectos. Aquella visita fue presentada como el paso definitivo para poner en marcha una actuación largamente esperada por la ciudad.
La realidad ha terminado siendo muy distinta. La licitación de aquella asistencia técnica, dotada con un presupuesto cercano a 1,6 millones de euros, fue publicada el pasado verano y el plazo para presentar ofertas concluyó finalmente el 26 de diciembre tras ser ampliado respecto a la fecha prevista inicialmente. Desde entonces, el expediente desapareció prácticamente del foco público sin que se produjera adjudicación alguna ni explicación oficial sobre los motivos del retraso.
Ahora el propio Gobierno reconoce que aquel procedimiento no continuará como estaba previsto. El expediente cambia de manos, pasa a depender de Turespaña y deberá volver a recorrer buena parte del camino administrativo antes de llegar a una adjudicación.
La segunda fase resulta imprescindible para completar la transformación de San Marcos. La primera rehabilitación permitió reabrir en diciembre de 2020 la parte histórica del edificio, pero el complejo continúa funcionando muy lejos de las dimensiones contempladas en el proyecto original. La ampliación prevista permitirá construir alrededor de medio centenar de nuevas habitaciones, grandes salones para congresos y eventos, una nueva cocina para celebraciones, spa, sauna, salas de masaje, piscina exterior y nuevos espacios de servicio conectados con el edificio histórico.
El origen de esta larga historia de retrasos se remonta incluso antes. El antiguo edificio moderno fue demolido en mayo de 2018 con el objetivo de levantar una nueva ampliación, pero ocho años después todavía no existe ni siquiera un proyecto de ejecución adjudicado. Desde entonces se han sucedido anuncios ministeriales, compromisos políticos, previsiones de licitación y promesas de acelerar una actuación que nunca termina de arrancar. El nuevo calendario tampoco invita al optimismo. Una vez adjudicada la redacción del proyecto será necesario elaborar toda la documentación técnica, aprobarla, obtener las autorizaciones correspondientes, licitar posteriormente las obras, adjudicarlas e iniciarlas. Es decir, diciembre no marcará el comienzo de la ampliación, sino únicamente el momento en el que, si no vuelven a producirse nuevos contratiempos, empezará a diseñarse definitivamente. Mientras otros proyectos turísticos impulsados por el Estado avanzan en distintas comunidades autónomas, León vuelve a comprobar cómo una de sus inversiones más emblemáticas continúa atrapada entre trámites, cambios de procedimiento y anuncios que nunca terminan de traducirse en obras.
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