La Federación Leonesa de Empresarios (Fele) ha trasladado este martes en Bruselas sus prioridades específicas para la integración de León en el Corredor Atlántico, en una reunión con el coordinador europeo de la infraestructura, François Bausch, y el comisionado del Ministerio de Transportes, José Antonio Sebastián. El presidente de Fele, Juan María Vallejo, ha participado en el encuentro junto a sus homólogos de la patronal gallega (CEG) y la asturiana (Fade), con el objetivo común de trasladar la posición del tejido empresarial del noroeste peninsular sobre el desarrollo de esta infraestructura estratégica.
La intervención de Vallejo ante las instituciones europeas y el Ministerio ha girado en torno a dos problemas estructurales que condicionan de forma directa la competitividad de la provincia. El primero es la pervivencia del ancho ibérico en varios tramos ferroviarios entre León y Asturias y entre León y Galicia, que limita la interoperabilidad y dificulta la plena integración del noroeste en la red ferroviaria europea. Mientras otras partes del corredor avanzan en la adaptación al estándar europeo, León sigue operando con una infraestructura que le cierra la puerta a los flujos de mercancías y viajeros que el corredor debería generar.
El segundo problema, y el más urgente, es el estado del tramo del Manzanal, entre León y Galicia, considerado uno de los principales cuellos de botella del Corredor Atlántico. El trazado acumula limitaciones derivadas de su antigüedad que condicionan la velocidad de circulación, reducen la competitividad del transporte de mercancías y limitan la capacidad de la línea. El dato que resume la situación es elocuente: el recorrido entre León y Ponferrada, de apenas 85 kilómetros, supera la hora y media de duración. Una cifra incompatible, a juicio de Fele, con las exigencias de un corredor ferroviario europeo de carácter prioritario.
Vallejo ha reclamado en Bruselas que se aborde con urgencia un estudio de viabilidad que permita analizar alternativas y definir soluciones estructurales a largo plazo para este tramo. El problema es que ese estudio ya existe sobre el papel y acumula retrasos: adjudicado en mayo de 2024 por cerca de 500.000 euros con un plazo inicial de 18 meses, el contrato ha sido prorrogado sin que el Ministerio haya justificado los motivos ni fijado una nueva fecha inamovible. El comisionado del Corredor Atlántico ha reconocido que el informe no estará listo hasta finales de 2026, lo que deja un margen muy estrecho para cumplir el horizonte europeo de 2030.
Más allá del Manzanal, Fele ha reclamado en Bruselas una mayor claridad en la planificación del conjunto de actuaciones pendientes en la provincia y la definición de una hoja de ruta concreta para los proyectos vinculados al Corredor Atlántico en León. La patronal leonesa ha insistido en la necesidad de agilizar las licitaciones pendientes y de disponer cuanto antes de mecanismos de información y seguimiento que aporten certidumbre al tejido productivo.
En el plano de los viajeros, las tres patronales reclamaron completar las actuaciones pendientes de alta velocidad, mejorar la conexión entre las principales ciudades del noroeste y garantizar tiempos de viaje competitivos. También ha trasladado la necesidad de avanzar en la mejora de los nodos logísticos y en la conexión efectiva de los principales puertos con la red ferroviaria, aspectos en los que León, como nudo ferroviario hacia Asturias y hacia Galicia, juega un papel central.
La reunión de Bruselas se enmarca en la alianza que mantienen CEG, Fade y FEle para defender conjuntamente ante las instituciones europeas y el Gobierno la importancia estratégica del Corredor Atlántico. Las tres organizaciones ha coincidido en que la infraestructura debe convertirse en una prioridad con calendario definido y colaboración público-privada real. Vallejo lo resumió con una advertencia directa: "El futuro no es dentro de 2050, el futuro es el 2030, y este tren no lo podemos perder".