“Es como un incendio que te consume por dentro”: la angustia venezolana desde León

Los venezolanos residentes en León se movilizan tras el terremoto que golpea su país y habilitan puntos de recogida de ayuda

26/06/2026
 Actualizado a 26/06/2026
El local venezolano La Perla del Caribe, uno de los puntos de recogida de productos que serán enviados a Venezuela. | C.CAMPILLO (Ical)
El local venezolano La Perla del Caribe, uno de los puntos de recogida de productos que serán enviados a Venezuela. | C.CAMPILLO (Ical)

La distancia no evita el miedo. La comunidad venezolana de León vive estos días pendiente de una llamada, un mensaje o cualquier señal que confirme que sus familiares y amigos están bien tras los terremotos que han sacudido Venezuela. Miles de kilómetros separan a quienes ahora residen en la provincia de las zonas afectadas, pero la preocupación se ha instalado en muchos hogares leoneses.

Según los datos que maneja la Asociación de Venezolanos en León, alrededor de 4.000 personas de origen venezolano viven actualmente en la provincia, con presencia no solo en la capital, sino también en municipios como Ponferrada, Astorga, Valencia de Don Juan o Bembibre. La agrupación, aunque todavía cuenta con una estructura reducida, mantiene una red de contacto formada por más de un millar de personas a través de redes sociales.

“Todos tenemos, aunque sea, un familiar, un amigo o un conocido afectado”, explica Lino Francisco Valderrama, secretario de la Asociación de Venezolanos en León. En su caso, sus familiares más cercanos, residentes en Caracas y Aragua, se encuentran bien, aunque la situación no ha sido igual para todos. Relata el fallecimiento de un amigo en Caracas, que murió al intentar proteger a su hijo cuando comenzaron a caer cascotes del edificio en el que vivía, y también la preocupación por una mujer desaparecida junto a sus dos hijos desde el momento del terremoto.

La falta de comunicaciones está siendo uno de los principales problemas para quienes intentan contactar con sus seres queridos desde España. Mientras en algunas zonas como Caracas o Aragua las conexiones se han ido recuperando progresivamente, en otras áreas como La Guaira o Vargas la situación es mucho más complicada debido a los daños en infraestructuras, los cortes eléctricos y los problemas con las antenas de telecomunicaciones.

“Lo más duro es vivirlo desde fuera. Cuando estás allí tienes a tu familia cerca y sabes lo que ocurre; desde aquí dependes de que un teléfono funcione”, explica. Una incertidumbre que, asegura, se suma al dolor de ver nuevamente afectado a un país que ya ha atravesado numerosas dificultades.

La preocupación se centra especialmente en las zonas del litoral central del país sudamericano, donde los daños materiales han sido más importantes. Valderrama recuerda que lugares como La Guaira o Vargas ya sufrieron una grave tragedia en 1999 con el deslave que afectó a miles de personas y apunta que, en esta ocasión, muchos edificios han quedado dañados por los movimientos iniciales y las réplicas posteriores.

“Hay edificaciones que no se cayeron con los terremotos, pero ahora con toda la actividad sísmica posterior comienzan a fallar”, explica Francisco. Una situación que mantiene a muchas familias en alerta, especialmente en aquellas zonas donde la población permanece fuera de sus propias viviendas por miedo a nuevos derrumbes.

Desde León, la asociación trabaja estos días en la coordinación de ayuda para evitar que la solidaridad se desorganice. En colaboración con distintos establecimientos de la ciudad, se están habilitando diferentes puntos de recogida para canalizar las donaciones y facilitar su envío a Venezuela. La prioridad son alimentos enlatados, medicamentos, gasas, mascarillas, baterías y material sanitario, productos que sean fáciles de transportar y necesarios para las zonas afectadas.

Además, la comunidad venezolana en León celebrará este domingo una misa en memoria de las víctimas. Será a las 13:00 horas en la parroquia de San Juan de Regla, un encuentro para recordar a quienes han perdido la vida y acompañar también a quienes han perdido sus hogares o siguen esperando noticias de familiares.

El terremoto ha vuelto a poner sobre la mesa la especial vulnerabilidad de algunas zonas del país. Venezuela se encuentra en una zona con actividad sísmica y el secretario de la asociación recuerda que el país ya vivió grandes episodios como el terremoto de Caracas de 1967 o el de Cariaco en 1997. “Cada cierto tiempo vuelve a ocurrir un terremoto importante”, explica, señalando que la magnitud del impacto también está condicionada por la situación de las construcciones y la preparación ante este tipo de emergencias.

Para quienes permanecen en Venezuela el miedo continúa muy presente. Una residente en Caracas relata que, tras los dos terremotos consecutivos, decidió abandonar junto a su familia el décimo piso en el que vive y pasar buena parte de la noche dentro del coche por temor a las continuas réplicas. “He vivido otros temblores porque Venezuela es un país sísmico, pero nada como lo de ayer. Pensé que el edificio se caía”, explica, al tiempo que asegura que las imágenes de La Guaira son “devastadoras” y que las réplicas siguen sembrando la inquietud entre la población.

El seísmo también ha reabierto el debate sobre la preparación ante este tipo de emergencias en un país acostumbrado históricamente a convivir con la actividad sísmica. Desde la asociación señalan que la prevención y el cumplimiento de las normas de construcción son elementos determinantes para reducir el impacto de futuras tragedias, especialmente en zonas donde existen viviendas más vulnerables.

La comunidad venezolana en León mantiene además un vínculo especial con el país debido a las numerosas familias que tienen raíces compartidas entre ambos territorios. Muchos de quienes hoy residen en la provincia llegaron después de procesos migratorios iniciados por sus propios familiares décadas atrás, mientras que otros han regresado a España tras haber desarrollado parte de su vida en Venezuela.

Para muchos venezolanos residentes en León, la tragedia supone revivir una sensación conocida: la de mirar desde lejos hacia un país que siguen sintiendo como propio. “Es como un incendio que te consume por dentro”, resume el representante de la asociación, una mezcla de tristeza, preocupación e impotencia mientras miles de familias intentan reconstruirse tras el golpe.

Puntos de recogida

La red de establecimientos colaboradores se ha ampliado en las últimas horas para facilitar la recogida de ayuda desde León. Los puntos habilitados son Funcky Coffee, situado en la Plaza Puerta Obispo, 14, con horario de 9.00 a 13.00 horas y de 17.30 a 20.00 horas; Sweet House, en la avenida Mariano Andrés, 17, que permanecerá abierto de 10.00 a 14.00 horas y de 17.30 a 20.00 horas; La Perla del Caribe, en la calle Paloma, 9, con horario de 10.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 21.00 horas; y La Sucursal del Cielo, en la plaza Conde Luna, 2, que recogerá las donaciones en horario de 22.30 a 4.30 horas.

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