El vestíbulo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de León (ULE) ha acogido este miércoles la presentación de los resultados de las excavaciones arqueológicas en el Castro de los Judíos. Los trabajos de cada mes de julio en Puente Castro están sirviendo para conocer un poco mejor el día a día de esta comunidad judía.
Carlos Fernández, director de las excavaciones y del Grupo de Investigación de Historia y Arqueología, ha explicado, acompañado de la edil de Acción y Promoción Cultural del Ayuntameinto de León, Elena Aguado, que las piezas expuestas en Filosofía y Letras constituyen únicamente "un 0,1 por ciento" del volumen "ingente" de materiales encontrados. "En cuanto a hallazgos concretos sale de todo: monedas, objetos en hueso, objetos en metal… Cualquier cosa para nosotros es interesante. No hay un tesoro como podemos entender hoy en día nosotros, pero cualquier pieza para nosotros es un tesoro para saber un poco más de la vida de esta gente", ha expresado el responsable de estas intervenciones arqueológicas en Puente Castro.
Esta sociedad, como evidencian los restos encontrados, se desarrolló entre mediados del siglo XI y finales del siglo XII. Unos 150 años en los que el Castro de los Judíos fue abandonado para siempre y que, ahora, cada verano, sirve para que muchos jóvenes se aproximen a la arqueología y desarrollen su vocación.
Hubo dos fases de ocupación del cerro y "nunca más hubo nada allá arriba", pero eso no es impedimento para que ahora, gracias a los trabajos del Grupo de Investigación de Historia y Arqueología y del Instituto de Estudios Medievales, se tenga una idea bastante definida de cómo se organizaban. En este sentido, los materiales encontrados en Puente Castro permiten describir su dieta y normas de alimentación, entre las que destaca la ausencia de cerdo y de animales salvajes, cómo construían sus viviendas o la manera en la que se organizaban sus calles y la urbanización de los espacios.
Las intervenciones arqueológicas tienen lugar durante tres semanas al acabar las clases y, a continuación, la tarea pasa a los laboratorios, con registros y planimetrías. "Aprovechamos para hacer un curso y que los alumnos vean si esto les gusta o no y que quieran probar en esto de la arqueología", ha explicado Carlos Fernández.
Con el apoyo económico del Ayuntamiento de León, estos trabajos en la ULE permiten conocer un poco mejor la sociedad que se comenzó a formar a las afueras de la ciudad actual hace casi 1.000 años. Una aproximación a un pasado judío que, con las excavaciones del verano y la labor en los laboratorios durante el resto del año, continúa aportando interesantes resultados.