El 16 de diciembre de 2025 se aprobó el Código Ético y Deontológico de la Enfermería Española. Tuvo más del 93% de votos a favor en la Asamblea de Presidentes de la Organización Colegial de Enfermería y este viernes, 6 de noviembre, las instituciones locales, autonómicas y nacionales del sector han reflexionado en León sobre los nuevos cambios legislativos que trae consigo la norma, que entró en vigor el pasado mes de abril y se revisará cada cinco años. Cabe señalar que el último databa del año 1989. En el actual se recogen temas conflictivos en los últimos tiempos como la objeción de conciencia o el uso de la Inteligencia Artificial (IA) en el proceso asistencial, que ya se aplica en la UCI o para prevenir ciertos problemas cardiovasculares.
El nuevo es más humano, se enfoca en la visión propia del paciente y le transfiere cierta importancia en la trayectoria clínica. “Faltaba incorporar la relación clínica que se tiene que establecer bajo una mirada de atención humanizada en el que se incorpore la voz de la persona durante todo su proceso asistencial”, explicaba la enfermera Tayra Velasco Sanz, de la Comisión Deontológica Nacional de Enfermería del Consejo General de Enfermería (CGE). En este nuevo Código Ético y Deontológico se recoge, además, el derecho del paciente a rechazar el tratamiento propuesto.
Objeción de conciencia, aborto y eutanasia
Sin embargo, la objeción de conciencia y la eutanasia no dejan de orbitar alrededor de todas las profesiones sanitarias y la Enfermería no es para nada ajena a ellas. La novedad más importante, mencionó Velasco, fue que en el aprobado el pasado año se asegura el ejercicio de la objeción de conciencia, que “preserva” los valores tanto del profesional como del paciente que solicita estas prácticas. Y esto no significa que obligue a los profesionales a realizar dichas prácticas, sino que se les concede la “responsabilidad” de brindar un cuidado “durante todo el proceso”. “Evidentemente sin hacer esa práctica si el profesional no está de acuerdo”, dijo haciendo referencia al artículo 16 de la Constitución, pero sí asegurando un “traspaso” a otro profesional. “Los valores del profesional no pueden estar por encima de los derechos de la persona”, sentenció al respecto.
En el ámbito del final de la vida, Velasco recordó que no existe una ley nacional sino once autonómicas que “refuerza” el papel de la Enfermería en estos casos, tanto en la toma de decisiones como en el acompañamiento familiar ante la sedación paliativa o la limitación de tratamientos de soporte vital.
Respecto a la IA, Velasco explicó que ya está integrada en algunos procesos médicos. Entre los usos que se le concede están el de haber desarrollado un algoritmo que en función de la información clínica de la persona en ese momento permite elegir la intervención más adecuada. También está disponible, comentó, en distintos dispositivos que intentan predecir complicaciones que puedan “adelantar situaciones” de una parada cardiorrespiratoria o cuando a un paciente se le puede desconectar de una ventilación mecánica de forma óptima.
Consenso profesional autonómico
En las jornadas, que ocupan toda la jornada del viernes y parte de la del sábado 7, se tratarán diferentes aspectos como la atención humanizada para incluir la voz de la persona en el proceso o la digitalización de datos del usuario. En este sentido, el presidente del Consejo Autonómico de Enfermería de Castilla y León, Enrique Ruiz Forner, explicó que alcanzan ya la undécima edición de estas jornadas y ponen sobre la mesa temas recientes y del pasado.
“Todos esos temas tienen que tener una praxis profesional y una deontología profunda porque son temas muy delicados y pueden transgredir los derechos del paciente y de la Enfermería”, advirtió. El objetivo, añadió, es también el de crear un consenso entre las nueve provincias de la comunidad en cuestiones como el aborto, la eutanasia o de los cuidados paliativos al final de la vida.
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