"En los inicios no sabíamos nada, casi ni lo que era Castilla y León, todo estaba por hacer"

Manuel Cabezas Esteban fue uno de los procuradores elegidos en la primera legislatura de las Cortes y después fue el primer presidente socialista de la Diputación de León

17/03/2026
 Actualizado a 17/03/2026
Manuel Cabezas acudió en la mañana de ayer a cumplir con el deber cívico del voto en Carbajal para a continuación disfrutar de otro rito dominical, tomar un vino por la comarca. | FULGENCIO FERNÁNDEZ
Manuel Cabezas acudió en la mañana de ayer a cumplir con el deber cívico del voto en Carbajal para a continuación disfrutar de otro rito dominical, tomar un vino por la comarca. | FULGENCIO FERNÁNDEZ

Manuel Cabezas Esteban sigue siendo el tipo entrañable que ya era en política, el cargo público cercano al que le encanta hablar de León, de sus gentes e historias olvidadas injustamente; el paisano que guarda de su etapa en la vida pública recuerdos de tantos alcaldes y presidentes de juntas vecinales que conoció cuando, siendo el primer presidente socialista de la Diputación de León, fue bautizado como el presidente viajero… «Es lo más bonito de la política».

No muestra ningún tipo de resquemor por cómo se fue, desencantado de la política, pues él jamás dejó de ser «un socialista romántico y altruista… como llegué me fui, regresé a mi plaza en la enseñanza, era catedrático de instituto, mi mujer también, pues a lo nuestro.

De todos los recuerdos de la larga mañana electoral, con mejor memoria que oído, solo se le ensombrece el gesto cuando algúna reflexión es compartida y aparece la figura y la expresión «mi mujer», como cuando citaba la cátedra a la que regresaron, y es que no hace mucho que enviudó y le duelen los recuerdos, pero su hija Laura siempre está atenta para propiciar la larga cambiada en la conversación y llevarle al carril de que la vida sigue. 

Este hoy octogenario Manuel Cabezas Esteban fue uno de los procuradores elegidos por León en la I Legislatura de las Cortes de Castilla y León (antre los años 1983 y 1987), aquellos comicio que depararon un excepcional resultado para su partido en León, el PSOE, con 9 procuradores, frente a los seis de Alianza Popular. 

- ¿Esperabais una victoria tan contundente?
- La verdad, ni lo esperábamos ni lo contrario; no sabíamos nada de nada, ni tan siquiera teníamos muy claro lo que era la Junta de Castilla y León. Se hacían las listas, nos presentamos… y salió así. Creo que también tuvo tirón la tendencia nacional pues fue cuando arrasaba Felipe González.

Cabezas fue elegido junto a gente compañeros como Gerardo García Machado, el histórico dirigente de la UCL; el gran referente del socialismo berciano Celso López Gavela; el malogrado primer alcalde de León, Gregorio Pérez de Lera; el profesor cepedano Antonio Natal o la única mujer del grupo, Concha Puente, que ella misma reconoce ahora que «no lo esperaba, ni en sueños. Iba en el número 9, creíamos que era un puesto sin ninguna posibilidad y salimos nueve».

- Y Manuel, con el zamorano Demetrio Madrid de primer presidente…
-Demetrio es un gran político y excelente persona; pero fue una de las primeras víctimas de Alfonso Guerra y su forma de hacer política.

CABEZAS
El veterano ex político leonés paseando con su hija Laura después, que le suele acompañar en sus andanzas dominicales. | FULGENCIO FERNÁNDEZ

Manuel Cabezas sigue siendo igual de entrañable, igual de socialista romántico; sigue manteniendo su compromiso personal con sus ideas y, por todo ello, la hoja de ruta de la jornada de ayer pasaba inexorablemente por acudir a votar, a Carbajal de la Legua, el municipio que le corresponde al cercano pueblo en el que vive. Le acompaña su hija Laura, pasan desapercibidos… aparecen unas cámaras de televisión pero entran a la puerta donde votan de la letra H a la Z, no vienen a buscar al antiguo procurador y presidente. Sonríe al salir, «ya he votado» y después llega el momento de cumplir con el rito de todos los domingos: Ir a tomar un vino. «Solo me dejan cuatro a la semana, aunque hoy igual levantan la mano…». Laura sonríe y sí ignoró el rigor pues fueron dos los vinos, más del cupo.

- Veo que fumas…
- Ahí tengo suerte, como Laura también fuma, de eso no dice nada. 

Sentado en la terraza, agradeciendo el sol, mira al horizonte y va desgranando recuerdos, que parecen felices aunque el texto, las palabras, no invitan precisamente a verlos así.  En aquella primera cita todo era nuevo, empezamos de cero, con cosas tan básicas como decidir el día que debía celebrarse la fiesta de la Comunidad. Ten en cuenta que se creaban de golpe 50.000 cargos publicos sin contar los partidos con las personas adecuadas para cubrirlos. Los únicos con cierta base éramos los funcionarios por nuestra ocupación diaria, pero, como se dice en León, con esos bueyes teníamos que arar». 

Guarda buenos recuerdos de los políticos de esta etapa inicial, de todos los partidos. «En general éramos una hornada de gente altruista y honrada, que en la mayoría de las instituciones tan solo cobraban unas dietas y bastante modestas. Pero ya desde la segunda hornada comenzamos a ver que empezaron a asignarse sueldos importantes, porcentajes de presupuestos, y fueron apareciendo personajes que iban a hacer de la política su modus vivendi… Así fue como se pasó de unos inicios en los que casi había que ponerles una pistola en el pecho para que fueran en las listas a haber casi navajazos por entrar en ellas. Los sueldos, sueldazos más bien en comparación con lo que ganaba la gente normal, fueron la puerta abierta a la corrupción que vino después».

La siguiente ‘ventana’ para Cabezas, después de aquella primera legislatura en la Junta, fue ser el primer presidente socialista de la Diputación en la etapa democrática. «Era una tarea bonita recorrer la provincia, hablar on tu gente, trabajar por ella, pero  pero pronto se la cargaron, nuevamente desde Madrid. A las primeras de cambio ya nos avisó Alfonso Guerra, con toda claridad nos dijo: ‘os quedan cuatro telediarios’ y lo hicieron efectivo con un arma terrible, quitando el canon energético a las Diputaciones para financiar la Junta. Fue una tragedia para nuestros pueblos y me extraña, y me duele, que no se luche por revertir esa situación, este canon sale de la explotación de la energía a costa de nuestra provincia y debería revertir directamente en ella». 

- Bueno, dejemos las penas y habrá que ir a comer un cocido, lo mejor para una jornada electoral. 
Se coge del brazo de su hija Laura, se despide con la misma cercanía y bonhomía con la que siempre lo hace, patentó una forma de hacer y parece soñar con que tal vez vuelva. Viene de la Educación y de ella ha hecho su seña de identidad. Aunque no sea lo que más cotiza al alza en la política actual, que vive con cvierta distancia. 
 

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