La situación preocupa a los agricultores que esperan que en los próximos días cambie la situación y remitan las precipitaciones. Atentos al cielo, esperan días de viento y sol para que las cosechadoras puedan entrar y se retomen las entregas a fábrica.
A las complicaciones de la climatología se suman las prisas del calendario, ya que las plantas de Toro y de Miranda de Ebro tienen previsto el cierre para los días 21 y 23 de este año. La Azucarera de La Bañeza convocará una mesa en esas fechas para valorar la posibilidad de aplazar el cierre o de realizar un cierre temporal, como ha ocurrido en otras campañas. De las plantas de la Comunidad, la fábrica leonesa es la única que plantea retrasos, ya que las previsiones de cierre para el resto de Castilla y León es que se realicen en fecha y con el 100% de la remolacha entregada.
En este sentido, en la molturadora de La Bañeza restan por entregarse unas 190.000 toneladas, 30.000 de las cuales ya han sido arrancadas.