El gerente del CEL, Jorge Vargas, ha explicado que la iniciativa cuenta con el respaldo de 19 asociaciones empresariales, entre ellas la Fele y la Cámara de Comercio, y que se anima a los asistentes a llevar una mascarilla con un dibujo de una sonrisa invertida para simbolizar ese “descontento e indignación”.
Las concentraciones van a ser “absolutamente pacíficas, silenciosas y sin ningún tipo de sesgo político” y se ajustarán a la normativa derivada de la pandemia, puesto que habrá voluntarios que velen por el cumplimiento de las medidas de seguridad que impone el estado de alarma.
“Oportunismo político, falta de seriedad y competencia, medidas que desconciertan y el uso del mercado laboral como moneda de cambio en las negociaciones del estado de alarma como la gota que ha colmado el vaso” son los principales motivos esgrimidos por el gerente del CEL a la hora de impulsar la convocatoria.
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