El letrado del acusado pide la libre absolución para su cliente, que se enfrenta a penas de hasta 18 años de cárcel, tal y como publicaba ayer el Diario de Ibiza. El Ministerio Fiscal considera que el acusado acosó a la leonesa con paquetes postales, llamadas, mensajes, correos y comentarios en las redes sociales. Sara se había marchado a Ibiza huyendo de su maltratador, pero él la encontró y el acoso «constante, incesante y persistente» que refiere el fiscal, sólo tuvo fin cuando ella saltó por la ventana.
La causa está en fase de instrucción en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Ibiza y, según la representación legal del belga no existen pruebas que demuestren que Christian enviara esas comunicaciones en el referido periodo, cuando sobre él pesaba la prohibición de comunicarse con la víctima por cualquier medio durante cinco años, fruto de la condena por amenazas en el ámbito familiar que quedó reflejada en la sentencia de 16 de junio de 2014 y por la que este hombre cumplió nueve meses de cárcel.
Sara Calleja, que nació en Ponferrada en 1963, puso fin a su suplicio la madrugada del 11 de julio de 2015 en Ibiza a los 51 años de edad. «Estoy muy cansada y necesito descansar; mi vida es insoportable», escribía ella misma en una carta dirigida a la titular del Juzgado de Violencia de Género un día antes de quitarse la vida: «Mi vida estaba en sus manos, señora jueza, y sin embargo parecía que cada vez que yo denunciaba, aburría». «Muchas mujeres retiran sus denuncias porque es una agonía aguantar un proceso del que nunca sales entera», lamentaba Sara, que reconocía no tener más fuerzas. «Yo ya no puedo más. Mi vida ya no tiene luz ni esperanza. Christian me robó todo. Él ganó».
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