Además, puso en valor las colaboraciones que mantienen con empresas e instituciones y que han permitido, por ejemplo, que «el 50 por ciento del dinero que llegó en 2018 para investigación, que fueron más de 20 millones, viniera por proyectos con empresas, instituciones, etc.». Algo que confió en que continúe ocurriendo, sobre todo porque «la Universidad no puede ser un ente cerrado, tiene que estar incluida en la sociedad».
El rector habló también de la necesidad de seguir potenciando titulaciones que de forma transitoria atraviesan un bache por la caída del número de alumnos pero que deben seguir por ser «emblemáticas» para la ULE, lo que no va reñido, en su opinión, con seguir implantando algunas nuevas, «porque la sociedad evoluciona y la Universidad tiene que ir por delante, no a remolque».
En cuanto a la financiación, se mostró optimista, asegurando que cree «que hay una voluntad de que haya más» tanto por parte de la Junta como a nivel nacional. En este sentido, explicó que es necesario que exista una financiación que cubra completamente las nóminas del personal y que permita al centro «tener un poco de holgura», pero apuntó que cada universidad tiene que trabajar también «en diferentes convocatorias para conseguir fondos, al igual que lo hacen las empresas». Por último, y antes de volver a recordar la importancia de poder estar celebrando estos 40 años, el rector recordó que la ULE sigue creciendo en alumnos, con 13.000 de grado, máster oficial y doctorado, y 14.000 si se tienen en cuenta los títulos propios.
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