El de la tripicallería Nieto de Froilán Blanco es uno de los escaparates más fotografiados de la ciudad de León. No exhibe la última tendencia en moda ni recuerdos para que se lleven los turistas, sino tripas de vacuno y porcino en todas sus formas y tamaños, chorizol, salchinonal, mejorante matancero, cuerdas para embutidos, especias, sal y, cómo no, pimentón de las más variadas características.
Se trata de una tienda ubicada en la calle Azabachería, en pleno corazón del Barrio Húmedo, que abrió sus puertas a mediados del siglo XX (1948) y que, según confiesa su propietario desde hace 30 años, Cristóbal Blanco, vive en esta época su tope de demanda. La proximidad de las fiestas de San Froilán y del tiempo de matanza del cerdo, aunque cada vez se haga menos por toda la provincia, llevan a cientos de leoneses a este mítico establecimiento a comprar todo lo necesario para realizar sus propios embutidos, una práctica que no llega a caer del todo en desuso porque ya no se llevan a cabo matanzas domiciliarias pero mucha gente sigue comprando la carne para hacer después sus propios chorizos, salchichones o lomos. La calidad, a nadie le caben dudas, es mucho mejor que la de los embutidos de compra.
En la Tripicallería Froilán Blanco se puede encontrar todo lo necesario para esa misión. Abrió la tienda el abuelo del actual regente, Froilán, y después pasó a manos de su padre, también llamado Cristóbal. Ya casi no quedan casquerías por la ciudad y en ésta, además de los imprescindibles de la matanza, se pueden encontrar callos, unto, hígado o cabezas de cordero que siguen haciendo las delicias de miles de leoneses que, en sus visitas de regreso a su tierra o sus eventos más tradicionales, gustan de mezclar gastronomía y nostalgia.
Pero no sólo se puede adquirir allí todo lo necesario para hacer tus propios chorizos o salchichones. Ahora llega la época de San Froilán y eso, en León. es sinónimo de morcilla. “Menos la cebolla, aquí vendemos de todo para hacerlas en casa”, confiesa Cristóbal Blanco, un veterano profesional que mantiene el que sin duda es uno de esos establecimiento convertido en santo y seña de esta ciudad.