Las previsiones se han quedado incluso cortas. La Denominación de Origen León ha iniciado este miércoles 19 de agosto la vendimia de 2026, casi tres semanas antes que en las dos últimas campañas y varios días antes incluso de lo que el propio Consejo Regulador calculaba hace apenas un mes. Una partida de Albarín ha sido la encargada de abrir oficialmente una campaña marcada por un verano de temperaturas extremas, pero que, de momento, presenta una uva sana y con buenas perspectivas de calidad.
La primera entrada se ha registrado en la bodega Pincerna, en Grajal de Campos, que cuenta también con viñedo en Gordoncillo y se encuentra en la zona más meridional del territorio amparado por la DO León. Son precisamente los viñedos próximos a la ribera del Cea los que habitualmente llevan entre siete y diez días de ventaja en el ciclo vegetativo respecto a los situados en el entorno de Valdevimbre o Los Oteros.
El dato deja una imagen prácticamente inédita en el calendario de la denominación. La recolección comienza 19 días antes del 7 de septiembre, fecha en la que arrancaron las dos últimas campañas. El Consejo Regulador habla de un "adelanto insólito de casi tres semanas", provocado fundamentalmente por las condiciones meteorológicas que han acompañado a la viña durante julio y agosto.
Hace menos de un mes, el presidente de la DO León, Rafael Blanco, ya advertía en declaraciones recogidas por La Nueva Crónica de que la campaña se adelantaría notablemente. Entonces apuntaba a la última semana de agosto y situaba en torno a los días 25 o 26 el posible inicio. "Los dos últimos años hemos empezado la vendimia el 7 de septiembre. Este año es previsible que se empiece ya durante la última semana de agosto", señalaba. Finalmente, el ritmo de maduración de la uva ha vuelto a acelerar los plazos y la recogida ha comenzado casi una semana antes de aquella previsión.
Eso sí, que la primera uva haya entrado ya en bodega no significa que las viñas de la denominación vayan a comenzar a vaciarse de forma inmediata. El Consejo Regulador considera que la vendimia no se generalizará probablemente hasta los primeros días de la próxima semana, ya que tanto bodegas como viticultores permanecen pendientes del anunciado descenso de las temperaturas y, especialmente, de unas posibles lluvias que podrían ayudar a frenar la deshidratación de los racimos y la pérdida de tamaño de la uva.
La lluvia, sin embargo, también obligaría a aumentar la vigilancia. La DO advierte de que unas condiciones de mayor humedad podrían favorecer la aparición de enfermedades fúngicas como el oídio o el mildiu, dos de las principales amenazas del viñedo en las semanas decisivas antes de la recolección.
Un verano que vuelve a adelantar el calendario
Detrás de este inicio extraordinariamente temprano está un verano caracterizado por las temperaturas muy elevadas y por unas noches mucho más cálidas de lo habitual. El propio Consejo Regulador vincula este comportamiento de la viña a unas condiciones meteorológicas que, sostiene, están definiendo un "innegable cambio climático".
Las elevadas temperaturas de julio y de lo que va de agosto se han unido a una reducción del tradicional contraste térmico entre el día y la noche. Unas noches más frescas habían actuado históricamente como un freno natural a la maduración y contribuían a proporcionar a la uva ese punto de frescura que posteriormente caracteriza a buena parte de los vinos elaborados con las variedades Albarín y Prieto Picudo.
Una circunstancia que Rafael Blanco ya avanzaba en julio, cuando aseguraba que el envero se encontraba especialmente adelantado en zonas como Valderas, Gordoncillo, Mayorga de Campos o Grajal de Campos. "El envero está súper avanzado", explicaba entonces, antes de señalar directamente al cambio climático como responsable de que las vendimias estén adelantando cada vez más sus fechas.
Pese al calor prolongado, las consecuencias sobre la cosecha no están siendo por ahora tan negativas como pudiera parecer. Las abundantes precipitaciones del invierno y la primavera permitieron acumular una importante reserva de humedad en el suelo y evitaron el estrés hídrico de las plantas durante buena parte de su desarrollo, al menos hasta el envero y las primeras fases de maduración.
Además, las altas temperaturas y el ambiente seco han tenido una cara positiva: han dificultado la aparición y propagación de plagas. Tampoco el granizo ha dejado daños generalizados, más allá del episodio registrado el pasado 28 de abril en una zona muy localizada del extremo norte del viñedo de Valdevimbre.
Por todo ello, desde el Consejo Regulador destacan que la uva presenta actualmente "unas condiciones sanitarias óptimas", además de un "excelente equilibrio en los parámetros básicos" y una "magnífica relación piel-pulpa", un factor especialmente determinante a la hora de conseguir vinos de calidad. La carga de racimos también es buena, especialmente en el caso del Albarín.
Un diagnóstico que coincide con el realizado por Blanco hace unas semanas, cuando ya afirmaba que "la uva está sanitariamente perfecta" y apuntaba a que el calor estaba evitando el desarrollo de enfermedades en el viñedo.
Alrededor de tres millones de kilos
Con este escenario, las previsiones del departamento técnico de la DO León sitúan la producción de esta campaña en torno a los tres millones de kilos de uva, una cifra similar a la del pasado año y que incluso podría superarse ligeramente gracias a la buena carga que presentan las cepas de Albarín.
La estructura del viñedo facilitará además una recogida rápida y escalonada a medida que las diferentes parcelas alcancen su punto óptimo de maduración. Casi el 94 % de las hectáreas adscritas a la Denominación de Origen León están conducidas en espaldera, lo que permite organizar con mayor precisión la entrada de la uva en las bodegas.
Si el tiempo acompaña y no aparecen contratiempos durante las próximas semanas, el Consejo Regulador calcula que la vendimia podría estar terminada a finales de septiembre. Una campaña que acaba de dar sus primeros pasos en una fecha excepcionalmente temprana y que confirma lo que la DO ya venía advirtiendo durante el verano: el calendario de la viña leonesa está cambiando y, este año, lo ha hecho de una forma especialmente evidente.
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