Conseguir una cita en el Registro Civil de León se ha convertido en una misión casi imposible. Como ocurre a menudo con los asuntos burocráticos, realizar este proceso es cada vez más complicado para los vecinos de la ciudad. Lo que debería ser un trámite sencillo y cotidiano –necesario para gestiones básicas de la vida personal como nacimientos, matrimonios o certificados de defunción– se alarga durante semanas o meses debido a la falta de atención desde la administración.
La principal queja es clara: no hay citas suficientes. A las puertas del Registro Civil, en la planta baja de la sede de los Juzgados de León de la avenida Sáenz de Miera, diferentes leoneses relatan la «odisea» que supone el camino previo hasta llegar a la ventanilla –quien finalmente lo consigue– en la que atienden las solicitudes. Así, uno de los que esta semana acudía al Registro Civil, ya con cita en la mano, señala que la consiguió después de «semanas» llamando por teléfono y tras una «búsqueda inútil» en la plataforma online de petición de citas.
Y es que a la hora de solicitar un trámite por la vía telemática simplemente la página web se queda inactiva al llegar al botón de «pedir certificado», ya sea el de nacimiento, el de matrimonio o el defunción. «A veces piensas que es un problema de tu internet o de tu teléfono, pero insistes y no, es que no funciona», comenta un usuario que ha acudido a gestionar un acta de fallecimiento.
Un bloqueo digital y una inutilidad manifiesta que roza lo irrisorio al leer el texto que aparece en la página web del Registro, que reza lo siguiente: «Usted podrá realizar la solicitud de su certificado del Registro Civil de León a través de nuestro portal, beneficiándose así de nuestras gestiones de tramitación, seguimiento y reclamación, o bien hacerlo por medio de la web del organismo público competente o presencialmente en el organismo que le corresponda».
La única alternativa ante esta situación, por lo tanto, es la llamada telefónica para solicitar una cita presencial. Y, en ese punto, se alcanza ya la máxima frustración, porque «no cogen el teléfono», debido a la carga de trabajo que sufren los funcionarios del servicio.
Con un horario presencial limitado de apenas cinco horas –de 9:00 a 14:00 horas– y una digitalización francamente deficiente, el Registro Civil de León se enfrenta así a una demanda creciente que supera su capacidad, con múltiples leoneses acudiendo sin cita previa a la ventanilla, alegando que «es imposible» conseguirla. Pero claro, no les atienden. «Necesita cita previa», responden. En los pasillos comentan que, a veces, algún ciudadano ha conseguido así que le faciliten una cita, pero la regla general es «llame por teléfono».
Servicio «colapsado»
También las reseñas en Google Maps reflejan esta situación. Comentarios recientes describen el servicio como «colapsado» y critican tanto la escasez de citas como las largas esperas incluso cuando ya se dispone de una. También es frecuente la confusión sobre qué trámites requieren cita previa, que realmente son todos los que precisen la expedición de un certificado.
«Imposible conseguir cita», «meses esperando para algo sencillo», «no cogen el teléfono», señalan otros usuarios en sus reseñas en Google. La sensación general es que el sistema no ofrece suficientes huecos para absorber la demanda existente y esta dificultad de filtro ya desde el comienzo provoca que muchos trámites ni siquiera lleguen a iniciarse, o se demoren, provocando retrasos y conflictos legales. Yesa acumulación de expedientes alimenta la percepción de un servicio bloqueado.
Cuando la cita se consigue, el problema no siempre termina, ya que las reseñas del Registro Civil también recogen varias referencias a la atención presencial, aunque en ese punto sí se encuentra más división de opiniones. Algunos leoneses reconocen un trato correcto por parte del personal, pero otros describen esperas prolongadas en la ventanilla incluso con cita previa, lo que refuerza la idea de que el problema responde más a la carga de trabajo de los propios funcionarios del servicio.
Comercialización con las citas
Por último, hay que tener en cuenta otro de los factores que agrava el problema. La proliferación de grupos criminales que acaparan citas, especialmente en la ventanilla de extranjería, para comercializar con ellas, como ya alertó la Policía Nacional hace unos meses, y que estaría dificultando aún más el acceso normalizado para los ciudadanos.