Del Olmo aprovechó una reunión con la ministra de Industria y Turismo, Reyes Maroto, para analizar la situación de Made en Medina del Campo (Valladolid) para expresar su “preocupación” con Vestas, una empresa que da empleo a 380 empresas, aunque recientemente han concluido 120 contratos. La consejera recordó que a finales de julio se puso en contacto con el CEO de la multinacional de aerogeneradores, con sede en Dinamarca, para mantener un encuentro con él y conocer las intenciones de la empresa en Castilla y León. “Hasta ahora, no se ha podido materializar esa reunión porque la propia compañía no se ha sentado. Lamentamos la inseguridad y la falta de interlocución de Vestas con la Junta”, sentenció. De ahí que valorara la mediación del Gobierno de España en este asunto.
Reyes Maroto confirmó, según declaraciones recogidas por la Agencia Ical, que el Ejecutivo central, tanto a través del Ministerio de Industria y de Transición Energética, mantendrá, próximamente, un encuentro con la dirección de Vestas.
El viceconsejero de Economía y Hacienda, Carlos Martín Tobalina, exigió a primeros de mesa a la dirección de Vestas el diseño de un plan industrial “a medio y corto plazo” para la factoría ubicada en Villadangos para determinar el futuro de sus trabajadores, y así poner fin a la situación de “incertidumbre” que está viviendo la factoría. A juicio de la Junta, esta posición de Vestas se debe a “una falta de perspectiva industrial” que afecta a un número importante de trabajadores.
Martín Tobalina aclaró que la intención de la compañía es dejar de fabricar las máquinas de dos MB para centrarse en la fabricación de máquinas “más potentes” de 3,5 y cuatro MG, y trasladar las otras a lugares con un coste de mano de obra inferior. Por ello, se verían afectadas las línes de dos MG y para esos trabajadores Vestas estaría buscando la reubicación en las nuevas líneas.
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