La comunidad venezolana residente en León vive con preocupación las horas posteriores al doble terremoto registrado en Venezuela, que ha dejado 164 fallecidos y cerca de un millar de heridos. Algunos vecinos de la provincia han pasado la noche sin dormir y varios no han podido acudir este miércoles a sus puestos de trabajo al no conseguir contactar con familiares que se encuentran en la zona afectada.
“Hay gente que hoy no ha podido ni ir a trabajar porque tiene familiares con los que no consigue contactar”, explicó a Ical Tirso Alfonso González, vocal de la Asociación de Venezolanos Integrados en León, quien aseguró que la comunidad está “muy consternada y pasándolo terrible tras una tragedia bárbara e inmensamente grande”.
González recibió las primeras noticias del seísmo pasada la medianoche a través de familiares, amigos y vecinos en Venezuela con los que mantiene contacto habitual. “Lo que ha sucedido son designios de la naturaleza y no podemos hacer nada al respecto”, señaló, aunque lamentó la falta de medios para atender la emergencia y rescatar a posibles supervivientes.
Ante la situación, la asociación leonesa ya trabaja para canalizar ayuda desde León. Sus integrantes se han puesto en contacto con la presidenta de Cáritas Diocesana de León, Aurora Baza, con el objetivo de buscar una vía segura para hacer llegar “ayuda económica o medicamentos” a los afectados.
“Queremos asegurarnos de que la ayuda pueda pasar por aduanas sin que se la queden y que llegue realmente a las personas que la necesitan”, explicó González, que considera que “cada minuto cuenta” tras el terremoto.
La asociación ha recibido ya numerosas llamadas de personas interesadas en realizar donativos y también está intentando contactar con congregaciones religiosas con presencia en Venezuela que, según González, “han demostrado durante años que están con el pueblo y ayudan a la gente en situaciones de adversidad”.