Si algo les sobra es identidad, cultura y personalidad. Y, aún así, necesitan reivindicar todo eso para que su puesta en valor a nivel social esté a la altura de lo que se merece. El pueblo gitano celebra cada 8 de abril su Día Internacional para luchar “por la dignidad, la igualdad y el respeto que merece nuestra comunidad” y el de León no ha sido ajeno a ello.
El Salón de los Reyes les ha acogido en un día hecho para festejar, sí, pero también para reivindicar hechos como la inclusión social y la igualdad. Lo que iba a ser un acto puramente institucional se convirtió en uno social, porque hasta el consistorio de San Marcelo se trasladó más de medio centenar de personas de la comunidad gitana y darle su inconfundible toque artístico y cultural.
El acto, que tradicionalmente se venía celebrando a orillas del Bernesga, tiene como fin “mantener viva la cultura, las raíces y la identidad” para “fortalecer los lazos entre la comunidad leonesa y el pueblo gitano”. Algo que va más allá del día a día en una ciudad a la que, según su alcalde, José Antonio Diez, los gitanos ya pueden llamar “hogar”. “En León han encontrado un lugar donde asentarse y desarrollar sus vidas, han sido más de 600 años de convivencia con momentos tensos y cercanos, pero ahora sí que podemos decir que la comunidad gitana está plenamente integrada y suma mucho”, añadió Diez.
A León llegaron, según está documentado, un 25 de marzo de 1425 y desde entonces “están inmersos en nuestra cultura local”, si bien desde el Ayuntamiento de León “seguimos trabajando” para mejorar aspectos sociales, económicos y laborales. “Todo para que sea valorada por ser una cultura secular que millones de personas han conservado en todo el mundo”, dijo.
Defensa de la cultura en diferentes ámbitos
Con la presencia además de las concejalas Elena Aguado y Vera López y de la directora autonómica de la Fundación Secretariado Gitano, Mar Fresno, entre otras autoridades, en la celebración se expusieron varios vídeos que ponían de relieve la vida gitana. La vida de las aspiraciones, de las dificultades y de lo que es pertenecer a este pueblo. Vídeos que demostraban “el compromiso visual con la memoria, la diversidad y la cultura”, entre los que se dio importancia al papel de la mujer en la comunidad.
El culmen, sin embargo, llegó con la actuación musical a cargo de varios miembros comunitarios. “La canción es un quejío al cielo y una muestra del dolor que nos acompaña en nuestro camino. Nos conmueve y nos conecta a pesar de las adversidades porque hemos sabido mantener vivo el espíritu”, adelantaban para lo que iban a ser unos minutos de pura esencia gitana.
Manifiesto de resiliencia y supervivencia
Tras ello, y como colofón al acto, se dio paso a un sentido y emotivo manifiesto que no vino sino a reafirmar todo lo que ya se había dicho antes. Se recordaron los seis siglos de “presencia continuada” y “estructural” de los gitanos en León y que, a pesar de llevar tanto tiempo, “persisten aún muchos retos enfrentados”. “Reivindicamos nuestra capacidad de resiliencia, adaptación y supervivencia para preservar un legado cultural que es propio, rico y diverso” aseguraron mientras incidían en que ya forman parte de León “desde la igualdad, pero sin renunciar a nuestra sociedad”.
“Ponemos en valor nuestros principios, que pueden contribuir a la mejora de la sociedad, y nuestros valores con la importancia de la familia, la solidaridad y el respeto a los mayores”, desprendieron tres jóvenes en representación de su comunidad en León. Asimismo, aseguraron que componen un pueblo “con madurez” que sabe “dirigir su propio camino”, pues su historia está marcada “por el dolor”. “No hemos iniciado ningún conflicto bélico y, sin embargo, hemos sufrido sus consecuencias de manera desproporcionada”. “Hemos sido esclavizados para mano de obra forzada y convertidos en mercenarios con un objetivo de persecución y genocidio”, añadieron.
“Salud y libertad”, el lema que llevan siempre por bandera, “es una aspiración universal de todos los pueblos” en busca de una sociedad basada “en el respeto mutuo, la igualdad de oportunidades y el reconocimiento a la diversidad como valor fundamental”.