La población de Bulgaria estaba llamada este domingo a las urnas para votar en unas elecciones legislativas clave. En las que eran ya los octavos comicios en tan solo cinco años, convocados de forma anticipada tras otro fracaso en las conversaciones para formar gobierno, los búlgaros, que parecían haber hecho del atasco político su norma, tenían en su mano la posibilidad de dejar atrás la henchida fragmentación política.
El centro de mayores de Puente Castro fue el lugar elegido para que los búlgaros que residen en León pudieran ejercer su derecho al voto en las elecciones de su país.
