Cierran dos de los restaurantes más conocidos del Curueño

A la anunciada despedida de El Zaguán de Colín, en Valdepiélago, hay que sumar ahora la de Las Colineras, en La Mata de Curueño

logo autor lnc
09/12/2025
 Actualizado a 09/12/2025
Bar restaurante Las Colineras. | L.N.C.
Bar restaurante Las Colineras. | L.N.C.

El histórico bar restaurante Las Colineras, símbolo gastronómico de La Mata de Curueño durante casi cuatro décadas, ha cerrado sus puertas coincidiendo con la jubilación de sus últimos propietarios. El establecimiento abrió el 22 de junio de 1986 de la mano de Marga y Juan, cuyos fogones alcanzaron pronto renombre en buena parte de la provincia. Su célebre pollo con bogavante y otros platos caseros convirtieron al local en un referente culinario y en un punto de encuentro para vecinos y visitantes.

Tras su primera etapa, el 18 de diciembre de 2004 el negocio pasó a manos de Luis Pedro Gil y Pili, quienes mantuvieron la esencia tradicional del restaurante al tiempo que le imprimieron nuevos bríos. Bajo su gestión, Las Colineras continuó siendo un motor social y económico para La Mata de Curueño, atrayendo a comensales fieles que valoraban la calidad de su cocina y el trato familiar.

Colineras2
Bar restaurante Las Colineras. | L.N.C.

Este lunes, 8 de diciembre de 2025, con la jubilación de Luis Pedro y Pili, el emblemático local ha bajado su persiana. De momento, el restaurante que tanta vida dio al pueblo permanece cerrado y en venta, dejando en la comunidad un sentimiento de nostalgia y la esperanza de que alguien tome el relevo para devolver a Las Colineras el protagonismo que tuvo durante casi cuarenta años.

A ello habría que sumar el cierre del Zaguán de Colín, un histórico restaurante leonés que dice adiós después de 25 años de actividad, poniendo fin a una etapa muy significativa para la localidad de Valdepiélago. El establecimiento, que durante un cuarto de siglo fue punto de referencia para vecinos y visitantes, se despedirá tras el verano dejando en la comunidad un sentimiento de sorpresa y nostalgia. Su marcha simboliza la pérdida de un espacio muy arraigado en la vida social del municipio.

Restaurante El Zaguán de Colín, un mesón imprescindible de la Montaña Central de León, ubicado en Valdepiélago. | ANDRÉS GONZÁLEZ
Restaurante El Zaguán de Colín, un mesón imprescindible de la Montaña Central de León, ubicado en Valdepiélago. | ANDRÉS GONZÁLEZ

A lo largo de su trayectoria, el restaurante destacó por su cocina tradicional, su ambiente cercano y la dedicación de sus propietarios, elementos que lo convirtieron en un lugar de reunión habitual para familias y grupos de amigos. Sus mesas acogieron celebraciones, encuentros y rituales cotidianos que quedaron grabados en la memoria colectiva. El cierre, por tanto, no supone únicamente la desaparición de un negocio, sino también de un escenario compartido durante años.

Con la persiana bajada, Valdepiélago en particular y toda la comarca en general afronta ahora el vacío que deja este establecimiento emblemático. Los vecinos expresan su tristeza por la despedida, pero también mantienen la esperanza de que el local pueda reabrir en el futuro con un nuevo proyecto que recupere parte del espíritu que lo caracterizó. El final de esta etapa deja abierta la posibilidad de un nuevo capítulo para un espacio que formó parte esencial de la identidad del pueblo.

 

Lo más leído