«Yo me llamo Raúl Alonso pero por la calle mucha gente me llama Jesús. Y la paisanas de los pueblos, Jesusín. Es lo que tiene llevar toda la vida detrás de este mostrados». Lo dice el actual propietario de Casa Jesús, el mítico negocio que resiste impasible al paso del tiempo en La Rúa, esa privilegiada calle leonesa que antaño fue comercial y hoy trata de adaptarse a los nuevos tiempos. Eso es lo que ha hecho Casa Jesús, tienda especializada en corsetería, ropa interior, textiles y tallas especiales que llegó a tener otros cuatro negocios repartidos por toda la ciudad, que llegó a tener once empleados y que hoy conserva toda su esencia gracias a la pasión que le ponen sus trabajadoras y su propietario.
Trabajan el producto de calidad aunque, con las nuevas tendencias en las que la obsolescencia es la técnica de venta más usada, eso parece que vaya a jugar en su contra. Pero al final, como demuestra Casa Jesús, ocurre todo lo contrario. Los clientes vuelven porque después de haber comprado algo allí tienen confianza en este mítico comercio leonés, porque saben que van a encontrar prendas de calidad y un trato personalizado, que se pueden probar la ropa antes de comprarla, dejarse aconsejar y que recibirán la comprensión de verdaderos profesionales, ese trato que se está perdiendo en casi todos los establecimientos y que resulta fundamental, como es el caso, cuando se trata de comprar ropa especial de tallas grandes o, por ejemplo, hecha para personas que acaban de superar alguna operación que de alguna manera condiciona su vestimenta. En Casa Jesús cualquier se puede sentir como en casa y así lo sienten miles de leoneses que siguen demostrando que el comercio local es necesario.