Cardiología en León: de promesa electoral en 1996 a uno de los servicios "más prestigiosos de España"

El doctor Julián Bayón presenta en la tarde de este jueves su libro 'Historia de la Cardiología en León', una obra "para los leoneses" que narra cómo se empezó a cocer la especialidad en León hasta la actualidad

12/06/2026
 Actualizado a 12/06/2026
La presentación del libro tuvo lugar en el Salón de Actos del Ayuntamiento de León. | FERNANDO OTERO
La presentación del libro tuvo lugar en el Salón de Actos del Ayuntamiento de León. | FERNANDO OTERO

Corría el año 1984 cuando el doctor Julio Bayón Fernández aterrizó en la residencia de médicos de León. La capital tenía por entonces 525.000 habitantes, la que más de Castilla y León en aquella época y era uno de los núcleos más importantes del noroeste español. Sin embargo, pese a su condición, en el Hospital Virgen Blanca, uno de los dos centros hospitalarios con los que contaba León en esos años, no existía el servicio de Cardiología. Las cardiopatías agudas correspondían a la Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI), mientras que el resto de patologías cardíacas deparaban en Medicina Interna, donde a la postre acabaría consiguiendo una plaza en propiedad el doctor Bayón a pesar de ser cardiólogo.

“Me empezaba a preocupar que no hubiese servicio de Cardiología, pensaba que algo no funcionaba y que había algo que arreglar”, explica. Con ese prefacio comienza a explicar el motivo principal por el cual en la tarde de este jueves, 11 de junio, presenta su libro 'Historia de la Cardiología en León'.  Una obra que va más allá del mundo sanitario, médico y cardiólogo. “No es un libro solo para los médicos, es un libro fundamentalmente para los leoneses, para que sepan lo que tenemos, en manos de quién está su salud y cómo se ha llegado a conseguir lo que hay ahora, que es de no tener nada a tener un servicio que está entre los más prestigiosos de España”, dice.

"Los leoneses tienen que saber cómo se ha llegado a conseguir lo que hay ahora, que es de no tener nada a tener un servicio que está entre los más prestigiosos de España"

Con la calma de quien está seguro de cada palabra que dice y con la memoria de quien lo narra como si hubiese pasado ayer, el cardiólogo justifica paso a paso la escritura de esta obra. Desde sus primeras conversaciones con el entonces director del Hospital, Serafín de Abajo Olear, hasta agasajar a las autoridades políticas y sanitarias de Madrid con el apoyo y la presión de la sociedad leonesa para conseguir hemodinámica. Eso sí, la próxima creación del Complejo Hospitalario de León que suponía la fusión de los hospitales capitalinos Virgen Blanca y Princesa Sofía facilitó la existencia del servicio. Para ello, antes había que conseguir un cardiólogo de prestigio que quisiera formar la especialidad (acabó siéndolo el doctor Eugenio Simarro) y, de manera paralela, separarla de Medicina Interna.

Próximo paso: Servicio de Hemodinámica

En el año 1990, con la integración hospitalaria ya consumada, se fundó oficialmente el servicio, aunque era uno “embrionario, pobre y con pocos medios para ejercer actividad”. El primer paso para empezar a impulsarlo, el doctor Bayón tenía claro cuál era: conseguir el Servicio de Hemodinámica. Otra piedra en el camino. “Cardiología sin hemodinámica no tenía sentido, era como un servicio de Digestivo que no pudiese hacer endoscopia, que es algo fundamental”, advierte. La imposibilidad de hacer cateterismos cardíacos suponía mandar más de 500 pacientes anuales desde León a hospitales de Madrid, Valladolid o Salamanca, entre otros.

“Cardiología sin hemodinámica no tenía sentido, era como un Servicio de Digestivo que no pudiese hacer endoscopia"

Sin embargo, para traer hemodinámica a la ciudad fue necesario el apoyo de la clase política, por lo que desde la local se acabó presionando a la nacional para que fuese una realidad. “En las generales de 1996, PP y PSOE llevaban en sus programas el dotal de hemodinámica al Servicio de Cardiología en León. Ganó el PP y desde la ciudad se les obligó a que la pusieran”, cuenta el médico. Aún así, hasta septiembre de 1999 no se realiza el primer cateterismo hemodinámico en León. “Fue un trabajo importante”, añade al respecto al tiempo que recuerda que la primera cirugía cardíaca, una sustitución de una pálvula óptica, en el Caule se realizó en marzo de 2005. 

En este sentido, el libro recuerda también el impulso a la cardiología clínica, otras técnicas hemodinámicas y el papel del servicio durante la pandemia de la Covid-19. Todo ello, reconoce, gracias a la gran cantidad de archivos de recortes de prensa que había ido guardando durante la época: “La prensa nos ayudó mucho para conseguir hemodinámica y yo tenía la costumbre de ir guardando todas las noticias y cuando las vi sabía que había que hacer algo con eso. Y así salió el libro”. A ello se le sumó la memoria, que “gracias a Dios”, como él dice, no le falla y tenía los recuerdos bien seleccionados sobre la manera en la que se formó todo lo que ahora cuenta en el libro.

Pasado, presente y futuro

Como referentes del servicio, el doctor Bayón no duda al poner al ya referido doctor Simarro, primer jefe del mismo que permitió su creación, y al doctor Felipe Fernández Vázquez, el primer hemodinamista y posteriormente jefe del Servicio. Ambos, para él, “las figuras más significativas de la cardiología de estos años”, apunta. Es más, a día de hoy, décadas después, afirma que lo que más destaca del servicio actual es precisamente la unidad hemodinámica, que es “muy potente”, así como la cirugía cardíaca y la investigación a nivel más general del complejo asistencial leonés.

Del futuro, siempre incierto y más en el mundo de la medicina, no se aventura sobre los próximos avances en el Hospital de León, si bien explica que lo “único” que le falta a León es el desarrollo de las técnicas de las ablaciones en la Unidad de Arritmias, puesto que “a día de hoy no se hacen y hay que mandar a los enfermos a hospitales de otras ciudades”.

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