Una boda astronómica bajo la sombra del eclipse solar

Laura González y Dani Sors, una pareja de ingenieros aeroespaciales, se casaron el martes en un marco incomparable y en un día histórico

14/08/2026
 Actualizado a 14/08/2026
La boda ha tenido lugar en el salón de bodas de la Dehesa la Cenia, ubicado en Villomar. | ÁLVARO AYARZA
La boda ha tenido lugar en el salón de bodas de la Dehesa la Cenia, ubicado en Villomar. | ÁLVARO AYARZA

Hay días que recordaremos toda nuestra vida. Fechas que siempre albergamos en nuestra memoria por su significado tan especial. Uno de estos instantes será, sin duda alguna, el eclipse solar que hemos vivido esta semana en León. Dentro de unos años, echaremos la vista atrás y nos vendrán a la memoria días como el pasado 12 de agosto. Para Dani Sors y Laura González, una pareja de ingenieros espaciales y apasionados de la astronomía, el paso del eclipse por la provincia ha tenido un ‘doble’ significado. Apenas unas horas antes de que la oscuridad reinase por completo durante 104 segundos en buena parte del país, estos dos jóvenes se habían dado el ‘sí, quiero’ en la Dehesa la Cenia (Villomar), una ceremonia que, lejos de quedar ‘eclipsada’ por el fenómeno astronómico, fue preparada a conciencia para coincidir en el calendario con un suceso tan único como impresionante.

Como dos auténticos amantes del sector espacial que son Laura y Dani, la elección de la fecha y el lugar no fue fruto del azar. Laura es leonesa, por lo que regresar a la tierra que le vio crecer en el día más especial de su vida tenía un significado especial. Además, la trayectoria que realizó el eclipse por nuestro país unía simbólicamente los dos orígenes de los novios, ya que Dani es del sur de Cataluña. "Que este fenómeno cruce el cielo de León nos parece una señal demasiado especial como para dejarla escapar", detallan en la página web que han elaborado para esta ocasión tan especial.

Para conocer la historia detrás de esta boda astronómica, hay que remontarse a un viaje que hizo la pareja a Australia tiempo atrás. Allí, Dani le pidió la mano a Laura de una manera también muy original: bajo el agua durante una inmersión en la Gran Barrera del Corral. Un escenario inmejorable que ya dejaba entrever como la ceremonia tampoco se iba a quedar atrás si hablamos de originalidad. Tras el ‘si,quiero’, la pareja empezó a planificar la esperada boda. Varias propuestas estuvieron encima de la mesa, pero una idea apareció rápidamente en escena como una elección insuperable.¿Por qué no celebrar la ceremonia el día del eclipse? Como apasionados del espacio que son, conocían a la perfección todo lo relacionado con este fenómeno, y las fechas cuadraban a la perfección en su calendario. Dicho y hecho, se pusieron manos a la obra y empezaron la búsqueda del lugar perfecto para la boda.

Sobre el papel, había varias opciones en León, pero la Dehesa la Cenia reunía todas las características que la pareja necesitaba para poder ver el cielo de forma clara y nítida en su día más especial. Que se pudiera observar el horizonte sin nubosidad ni montañas cerca era un requisito innegociable para Laura y Dani, una posibilidad que la inmensa finca ubicada en Villomar les ofrecía sin problemas.

La sombra del eclipse ha sido el marco perfecto para la boda de Laura y Dani
La sombra del eclipse ha sido el marco perfecto para la boda de Laura y Dani. | ÁLVARO AYARZA

Con el paso de los meses, la boda ya se aproximaba en el calendario, por lo que la pareja ya empezaba a ultimar los detalles de una ceremonia en donde la astronomía iba a tener un papel protagonista. De hecho, la Cenia se decoró a conciencia para la ocasión con algún que otro guiño a esta pasión ‘espacial’ que une a la pareja. Desde centros bautizados con nombres de planetas hasta cuerpos del Sistema Solar, el salón de bodas se convirtió en un pequeño observatorio durante unas horas. Los cerca de 200 invitados que acompañaron a Laura y Dani en su día también se llevaron a casa un obsequio que explica a la perfección el amor que siente esta pareja de ingenieros espaciales por el enigmático mundo de los cuerpos cósmicos. Ellos mismos han sido los artífices de las 200 lámparas en miniatura con forma de luna que recibieron cada invitado tras la comida. En ellas, se podía leer el nombre de los novios, una foto suya y el nombre de cada invitado. Todo un detalle que no ‘eclipsó’ el resto de la ceremonia, repleta de sorpresas y guiños al espacio.

Con el ojo puesto en la luna

Siete horas antes de que el sol se escondiera momentáneamente, Laura y Dani se dieron el ‘sí, quiero’. Después, la boda siguió el plan habitual de cualquier ceremonia: cóctel, comida y banquete. A media tarde, la boda ya se puso su particular traje de gala para el esperado eclipse. Sobre las 19:00 horas, el comedor reunió de nuevo a todos los invitados para escuchar una pequeña charla informativa dirigida por Dani acerca del eclipse, una previa perfecta para calentar motores antes del gran momento. Con el apoyo de un Power Point y la inmejorable ayuda de Laura a su lado,el ingeniero aeroespacial catalán dio unas pinceladas tanto en inglés como en castellano de cómo observar con seguridad el fenómeno, mostrando al público simulaciones precisas de cómo sería el paso del eclipse por la localidad leonesa y explicando a los invitados como usar de manera correcta los instrumentos presentes en la Cenia.

Y es que la pareja tenía claro que iban a poner todo de su parte para que sus seres queridos sacarán el máximo partido al eclipse, por lo que no dudaron ni un solo instante en mover cielo y tierra para traer hasta Villomar solarosocopios, prismáticos con filtros, un móculo y un telescopio conectado a una pantalla, todo un ‘astronómico’ arsenal que captó rápidamente la atención de los presentes. Durante la charla, una amiga de la pareja, oftalmóloga, advirtió sobre los peligros de exponerse sin gafas al eclipse. Para que nadie se quedará sin su par, la pareja facilitó más de 250 ejemplares para todo el mundo que estuvo presente en su ‘día’ contemplase el sol sin riesgos.

Cerca de 200 invitados procedentes de países como Argentina, Uruguay y Reino Unido han acompañado a Laura y Dani
Cerca de 200 invitados procedentes de países como Argentina, Uruguay y Reino Unido han acompañado a Laura y Dani. | ÁLVARO AYARZA

Una mirada al cielo

La charla dio paso a un concierto de la banda leonesa ‘Ciudad Tributo’, que puso la nota musical en los minutos previos al eclipse. Mientras algunos invitados bailaban con sus gafas homologadas preparadas ya para el momento estelar, otros se acercaban con curiosidad a la pantalla instalada en el patio, en donde se podía ver la imagen proyectada del telescopio que un amigo de la pareja enseñó a utilizar a los invitados. Minutos más tardes, Laura y Dani presidieron otro momento que quedara par siempre grabado en la retina de los invitados: un pequeño globo aerostático voló desde la finca en dirección a un cielo que ya comenzaba a oscurecerse a medida que el reloj se aproximaba a las 20:30 horas. Al ritmo de temas inolvidables de la música española, los invitados apuraban los últimos bailes antes de fijar sus ojos en el oeste de la finca leonesa.

Poco a poco, la expectación crecía, mientras que el cronómetro contaba los minutos antes de que la Luna se interpusiera completamente en la trayectoria de los rayos del sol por primera vez en la provincia desde 1912, un suceso que no volverá a ocurrir en León hasta el año 2482. Llegado el momento, como así explicó Dani en su charla, el silencio era un requisito indispensable para la pareja, que quería apreciar con claridad cómo respondía la naturaleza a la oscuridad total que se apoderó del lugar durante 104 segundos. Pocos escenarios hay mejores para este propósito que la Dehesa la Cenia, un paraje natural único en la provincia y que se convertiría en el escenario perfecto para la ocasión.

Laura González y Dani Sors utilizan el telescopio que la pareja transportó hasta Villomar para ver el eclipse solar
Laura González y Dani Sors utilizan el telescopio que la pareja transportó hasta Villomar para ver el eclipse solar. | ÁLVARO AYARZA

A las 20:30, llegó el eclipse y el silencio se unió a la sorpresa por lo rápido que el ambiente se tiñó de oscuridad. Dani, Laura y el resto de invitados se quedaron boquiabiertos con un espectáculo tan único como impresionante. Ni los animales sabían cómo reaccionar a un fenómeno que muestra hasta qué punto la naturaleza no deja de sorprendernos. De esta forma, la boda alcanzaría su punto álgido, aunque la fiesta continaría por la noche, cuando la luna regresó, esta vez, de manera definitiva.

Cuando pasen los años y miremos atrás recordando el único eclipse que viviremos posiblemente en nuestra vida, Laura y Dani podrán decir orgullosos que han compartido este momento tan mágico con las personas que más quieren, una experiencia que ha sido la bienvenida perfecta para un matrimonio que ha dado sus primeros pasos bajo la sombra del eclipse. Eso sí, para los que no pudieron cuadrar su agenda para estar en León, la pareja organizará mañana en Barcelona una segunda celebración más informal y dinámica, para que de esta forma nadie de su círculo se quede fuera de este momento tan especial.

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