El Obispado de León será el que se encargue de la reconstrucción de la parte derrumbada de la torre, con el visto bueno de la Junta de Castilla y León con el apoyo del Ayuntamiento de Urdiales del Páramo ha puesto a su disposición los trámites burocráticos pertinentes para el inicio de las obras.
El derrumbe parcial de la torre se produjo el pasado 24 de enero, una situación que conllevó el procedente acordonamiento de la zona para evitar daños personales así como se desalojaron algunas viviendas cercanas por el miedo a más derrumbes. Aunque inicialmente la única opción que parecía estar sobre la mesa era el derrumbe controlado de la torre, pasados los días y fueron surgiendo otras propuestas. Estas se expusieron en una reunión a principios de febrero, un encuentro en el que participaron representantes del Obispado, así como de la Junta, del propio Ayuntamiento en la persona de su alcaldesa, Gregoria Manjón, y el párroco del municipio, Miguel Ángel González. También varios feligreses pidieron salvar la torre a través de un movimiento vecinal para intentar salvar este inmueble patrimonial de gran valor para los vecinos de Urdiales del Páramo.
Con la instalación de unos apeos de sujeción prevén evitar más derrumbes de la torre y aprovecharán, además, para dar mayor estabilidad a la corona en la que se asienta el campanario.
Los vecinos de Urdiales del Páramo se mantienen así a la espera de poder «salvar la torre» que les ha mantenido durante todos estos meses en vilo, a la espera de que las grietas que presentaba no fuesen a más y la torre se viniera con ello abajo, lo cual sería el peor de los desenlaces. Además, dada su ubicación, con varias viviendas muy cercanas al inmueble, muchos temían que los daños fuesen mayores. Ahora, al fin, llega una solución esperada que evitará lo que todos temían: perder su torre.
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