El Alto Porma ‘cierra filas’ por la seguridad en los túneles del embalse

as principales asociaciones de la comarca respaldan a los ayuntamientos de Boñar, Lillo y Reyero y reclaman una actuación urgente

02/07/2026
 Actualizado a 02/07/2026
Uno de los túneles de la carretera que rodea el pantano del Porma.
Uno de los túneles de la carretera que rodea el pantano del Porma.

La Asociación para el Desarrollo Sostenible de la Montaña del Porma, la Asociación Cultural y Recreativa Santa Eulalia de Voznuevo, la Asociación Boñar, El Espíritu de las Aguas, la Asociación Amigos de Utrero, ganaderos, cazadores, ciclistas, senderistas, hosteleros, emprendedores, descendientes de los pueblos expropiados y vecinos comprometidos con el futuro de la comarca del Alto Porma, quieren manifestar públicamente su apoyo a los ayuntamientos de Boñar, Puebla de Lillo y Reyero en su ante la Junta de Castilla y León reivindicación –de la que se hacía eco este periódico- para que se garantice el tránsito seguro por los túneles de la carretera LE-331, en el tramo del embalse de Vegamián, conocido administrativamente como embalse del Porma.

Según señalan a través de un comunicado conjunto «no se trata de una petición menor. No hablamos de una comodidad, ni de una mejora ornamental, ni de una reclamación localista. Hablamos de seguridad vial, de responsabilidad pública y del derecho básico de vecinos y visitantes a circular por una carretera de montaña sin asumir riesgos evitables».

Así, señalan que la LE-331 no es una carretera secundaria sin importancia territorial. «Es una arteria económica y social esencial del Alto Porma: conecta León y Boñar con Puebla de Lillo, Reyero, con los pueblos de la montaña oriental leonesa, con el puerto de San Isidro y es la conexión natural con Asturias». Añaden que por ella circulan diariamente vecinos, trabajadores, ganaderos, servicios públicos, transportistas, familias, visitantes, motoristas, y usuarios de la estación invernal de San Isidro. «Ningún ciclista ni senderista. No se atreven por temor a ser atropellados. Dos de los tres túneles tienen peligrosas curvas interiores».

Asimismo, lamentan que pesar de ser un eje principal de la comarca «los túneles del embalse siguen presentando condiciones objetivas de riesgo: oscuridad, humedad, hielo en temporada invernal, niebla, nieve, fauna silvestre,- menor y mayor- cambios bruscos de luz en las bocas de entrada y salida, y tránsito frecuente en horas de baja visibilidad, especialmente al amanecer y al atardecer».

Por ello, desde el Alto Porma preguntan a la Junta de Castilla y León si es preciso que ocurra una desgracia para que «se actúe con la urgencia que exige el sentido común”. Los pueblos del Alto Porma, prosiguen, no piden privilegios. “Pedimos seguridad. Pedimos ser escuchados. Pedimos que una infraestructura pública esencial no siga siendo tratada como una carretera residual de una comarca residual».

En este sentido, manifiestan que la respuesta administrativa de que no existe una obligación legal equivalente a la de los túneles de la red estatal resulta insuficiente. «Una administración titular de una carretera no puede limitarse a una lectura mínima de la norma cuando conoce un riesgo objetivo, razonable y evitable». Así, entienden que la responsabilidad pública no empieza únicamente donde obliga un reglamento; «empieza donde existe un peligro conocido para las personas y continúa con terminar de ampararse en normas trasnochadas y ponerse las pilas».

El Alto Porma reclama una actuación urgente, también inteligente. No proponen una obra desmesurada ni una solución antigua. Propone transformar una carencia histórica en una oportunidad de innovación rural: unos túneles seguros, eficientes y ejemplares, adaptados a las condiciones de una carretera de montaña. Por ello, recalcan que la deseada intervención debería contemplar, al menos: iluminación LED de bajo consumo en el interior de los túneles, sistemas de encendido inteligente mediante sensores de presencia, energía solar o sistema híbrido con apoyo de red, balizamiento luminoso interior y guiado visual, señalización activa ante hielo, niebla, nieve o baja visibilidad, evaluación técnica del riesgo real del tramo, integración ambiental y paisajística de la solución, y un calendario público de ejecución, con presupuesto y responsables definidos.

En el comunicado, las asociaciones y colectivos señalan además que esta reivindicación forma parte de una visión más amplia: «la necesidad de construir un Plan Estratégico para el Alto Porma, capaz de unir seguridad vial, movilidad, turismo sostenible, memoria de los pueblos expropiados, deporte de naturaleza, actividad ganadera, emprendimiento local y revitalización rural».

Defienden que no se puede hablar de turismo, de estación de esquí, de rutas de montaña, de memoria del valle, de atracción de visitantes, de fijación de población ni de futuro para los pueblos «si la principal vía de acceso mantiene puntos negros evitables».

 

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