El gran incendio forestal declarado en Ribota de Sajambre, en pleno Parque Nacional de Picos de Europa, quedó oficialmente extinguido a las 16:11 horas del pasado domingo 19 de julio, poniendo fin a 24 días de intenso trabajo de los operativos de extinción. El fuego, iniciado el 26 de junio a las 9:30 horas en una escarpada zona del Valle de Sajambre, arrasó un total de 551 hectáreas, de las que 500 corresponden a pasto y 51 a superficie de matorral, según los datos oficiales de la plataforma Inforcyl de la Junta de Castilla y León recogidos por Europa Press.
La complicada orografía, las fuertes pendientes y la imposibilidad de acceder por tierra a numerosos frentes condicionaron desde el primer momento las labores de extinción. Estas circunstancias obligaron a concentrar buena parte de los esfuerzos en los medios aéreos y en las maniobras de contención.
En el operativo participaron durante semanas numerosos efectivos de Castilla y León y del Principado de Asturias, entre ellos técnicos de extinción, agentes medioambientales, cuadrillas helitransportadas y terrestres, helicópteros, así como bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias y de la Diputación de León.

La evolución del incendio estuvo marcada por varias reactivaciones. El 4 de julio, tras un recrudecimiento de las llamas y ante la previsión de que la estabilización superara las doce horas, la Junta elevó el incendio a Índice de Gravedad Potencial 1 (IGR-1). La intensa columna de humo obligó entonces al corte de la carretera N-625 a la altura del municipio de Oseja de Sajambre.
La situación alcanzó su momento más crítico al día siguiente, 5 de julio. El avance del fuego y el riesgo para la población motivaron la declaración del nivel 2 de gravedad (IGR-2). Los desprendimientos de rocas provocados por el incendio obligaron al cierre total de la N-625 y, como medida preventiva, se decretó el confinamiento obligatorio de los vecinos de Ribota de Sajambre ante la proximidad de las llamas.
La evolución favorable de los trabajos permitió levantar el confinamiento el 6 de julio, aunque el operativo continuó enfrentándose a importantes dificultades debido al relieve montañoso. Un día después, la proximidad del incendio al límite con Asturias hizo necesaria la creación de un mando único de coordinación entre ambas comunidades autónomas para dirigir conjuntamente las labores de extinción.

El 8 de julio el incendio pudo darse por controlado al quedar completamente perimetrado, lo que permitió rebajar el nivel de gravedad a IGR-0 al desaparecer el riesgo para personas y bienes ajenos al monte. Sin embargo, los trabajos no finalizaron entonces. Durante los días siguientes, los equipos permanecieron vigilando los numerosos puntos calientes para evitar posibles reproducciones, una labor que culminó el 19 de julio con la declaración oficial de extinción.
Con un balance final de 551 hectáreas afectadas, el incendio de Ribota de Sajambre se convierte en uno de los siniestros forestales más relevantes registrados este verano en Castilla y León y en uno de los episodios más complejos afrontados en el Parque Nacional de Picos de Europa.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.