Cuando el gran Ataúlfo –al que todos llamaban El Comunista porque era un concepto que englobaba todo lo que no era de Pachín– se colocaba en el Espolón con su famoso cartel de primer hombre anuncio de la ciudad: "Curas y monjas... a trabajar", no tardaba en darse un paseo por el lugar el párroco del barrio y al pasar cerca de él dejaba caer, como quien no quiere la cosa:
– ¿Usted, señor Ataúlfo, trabaja?
Y el paisanón, que bien podía haber protagonizado una película que se titulara ‘El hombre impasible’, respondía con el mismo tono suave de su íntimo enemigo al preguntar: "Mi caso es muy otro", con una variante para evitar las repeticiones, muy mal vistas en las gentes de conversación de alcurnia: "Ese tema es muy otro".
Por mucho que le llamaran El Comunista –que Ayuso tampoco inventó nada–el párroco tomó nota y en la empresa convirtieron la respuesta en doctrina. Y cuando en una rueda de prensa para presentar el nuevo órgano, la prensa tocagüevos reparó en que todo el mundo ponía pasta menos el Cabildo... y lo preguntó, tiraron de doctrina:
- El Cabildo sigue su curso;dijo impasible el representante en una variante culta del "ese tema es muy otro" que aprendieron en el Espolón.
Por eso os animo a que no andéis preguntando cómo puede ser que el viejo ‘Palu lus probes’, el palo de los pobres o el palo del mesón, cuando lo ponían en una vieja venta del camino, tenga ahora caja fuerte y combinación. Ya os digo la respuesta:
– Ese tema es muy otro.
Y así lleva la empresa 21 siglos y no cierra.