La histórica foto que hace más de un siglo tomó en La Baña Fritz Krüger (y guarda el Instituto de Estudios Cabreireses) lleva el título de “Serano”, que es el nombre que en Cabrera tiene eso que se ha popularizado como filandón leonés.
La foto —con los nombres que quieras— ya lo dice todo, pocas explicaciones necesita para este grupo de mujeres, la gran mayoría, que se reúnen para compartir calor y conversación, a combatir la excesiva duración de las noches y la oscuridad, a hablar, conversar y llevar a cabo alguna otra faena, depende de las fechas.
¿Y quién habla? Pues todas, pero es evidente que tenían más voz y más tiempo las que mejor hablaban, las que tenían más gracia para contar las historias, las que mejor conocen la vida y los recuerdos. Y los chavales escuchan atentos y aprenden de esa tradición oral leonesa que no necesita un maestro, pues tiene muchas.
El viernes se celebró el Día Internacional de la Narración Oral, que a veces se convierte en cuentacuentos; no parece lo mismo, no son solo cuentos, es contar. Ahí tienes a las catedráticas que la impartían y que un día cambiaron por Belén Esteban y sus huestes. Así nos va. Así contamos.