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Verano y literatura en nuestros pueblos

Verano y literatura en nuestros pueblos

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Desde 2010, cada agosto la Piedra de los Poetas espera sus versos en uno de los parajes naturales más bellos del Bierzo. Ampliar imagen Desde 2010, cada agosto la Piedra de los Poetas espera sus versos en uno de los parajes naturales más bellos del Bierzo.
Mercedes G. Rojo | 02/07/2019 A A
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Verano y literatura en nuestros pueblos
La literatura en los pueblos Un recorrido por las diferentes comarcas de León a través de sus eventos literarios en estos meses estivales es la propuesta veraniega de la escritora Mercedes G. Rojo
De muchos es conocida la intensa actividad literaria que durante todo el año tiene la provincia de León, con especial intensidad en la propia capital donde hay ocasiones en las que el flujo de eventos literarios de todo tipo es tan intenso que a quienes gustan de las diversas propuestas que este arte nos ofrece, se les hace difícil seguir el ritmo de las mismas; propuestas que se extienden desde León ciudad hacia otros lugares puntuales de nuestra geografía, para mostrar al público lo que se hace tanto dentro como fuera de nuestro territorio en un flujo constante que nos habla de la universalidad de la poesía, de la narrativa, del teatro…, de la literatura al fin, a través de propuestas que se manifiestan en presentaciones continuas de nuevos libros, encuentros de autor, veladas poéticas, encuentros narrativos, charlas, jornadas y otras propuestas diversas en torno a autores, géneros,…; homenajes y otras manifestaciones que ponen de manifiesto el hondo arraigo que los libros y lo que en ellos se nos cuentan tiene en nuestra tierra.

Con la llegada del verano, los cambios de ritmo vital y los temporales traslados veraniegos de una parte importante de la población, muchos de esos eventos –una gran mayoría periódicos– aflojan el ritmo o se toman el merecido descanso estival que las actividades cursales (trabajo, estudios, propuestas lúdicas) necesitan. Pero la literatura y sus ganas de darse a conocer no descansa realmente y ese protagonismo busca otros espacios, encontrando en las temperaturas más benevolentes, dentro de este duro clima nuestro, su aliado para llevar poesía y narración a lugares donde, con el estío, la vida vuelve a bullir animada frente a la escasez de público que el resto del año nos ofrece. Podríamos decir que, en verano, nuestras comarcas, las zonas rurales se llenan de poesía. Y sí, hablemos de poesía porque salvo participaciones puntuales y esporádicas en alguno de los diversos encuentros de los que vamos a hablar, los protagonistas son, en aplastante mayoría, los versos, frente a la más tímida presencia del mundo narrativo.

Estas manifestaciones se van a extender a lo largo y ancho de toda la provincia, desde el inicio de la estación veraniega hasta que el otoño llega de nuevo a visitarnos con su normalización de ritmos y circunstancias vitales, marcada por la llegada del curso escolar y el retorno a los lugares donde cada cual tiene su puesto de trabajo, dejando de nuevo semidesiertas nuestras zonas rurales. Pero mientras tanto, todos estos encuentros son una ilusión más de que nuestras comarcas, nuestros pequeños pueblos (algunos verdaderamente muy pequeños como efecto de la evolución de los tiempos) siguen vivos y activos.



Desde hoy, por unas semanas, abandonamos momentáneamente los caminos artísticos que venimos recorriendo de la mano de sus protagonistas femeninas para dedicarnos a conocer de cerca estos encuentros literarios y veraniegos repartidos por hermosos lugares de nuestra geografía. Nos dedicaremos a aquellos que se vienen repitiendo año tras año, comenzando por el más próximo en el tiempo al solsticio que inicia el periodo estival (y del que toma el nombre) y avanzando a medida que lo hace el calendario. A algunos ya no llegaremos a tiempo de invitarles a asistir pues cuando se publique el correspondiente artículo su realización ya habrá quedado atrás. No importa, les invitamos a que lo apunten en su agenda para el próximo año y a que, mientras tanto, se acerquen al lugar que los acoge, a sus organizadores, a cuantos escritores han participado en estos encuentros, a veces llegados desde otras tierras por el simple amor a la poesía y por la creencia de que todos los lugares, hasta los más humildes en presencia humana, son escenarios dignos para compartir en ellos sus versos, ofreciéndoselos con gusto a un público siempre ávido en la escucha.

Algunas de estas propuestas están casi naciendo al mundo, con apenas un par de ediciones en su haber pero con una enorme ilusión de continuidad, como el Solsticio en Turgencius que abrirá la serie; otros, como Poesía para vencejos, es el más veterano de todos con más de treinta ediciones realizadas; la mayoría gira en torno a la decena de ediciones y algunos otros, incluso, han desaparecido en los últimos años casi siempre por causas debidas a avatares políticos que han hecho prácticamente imposible su continuidad. Y es que hay que tener en cuenta que prácticamente todos han surgido de la iniciativa particular de una o más personas intrínsecamente ligadas al mundo literario (escritores, gestores, amantes de la literatura), siendo estos quienes siguen con el esfuerzo de su organización. Sin embargo, para su correcta ejecución se necesitan unos requisitos mínimos que suelen escaparse a la capacidad de dichas personas, difíciles de conseguir y/o mantener sin el apoyo explícito de las instituciones, que son quienes pueden ofrecer esos adecuados medios para su ejecución, tanto en infraestructura como en apoyo técnico.

Si por parte de los promotores, con estas apuestas, se está demostrando un profundo amor por su tierra y por conseguir que la misma permanezca viva, deberían encontrar en quienes tienen en sus manos los recursos una justa correspondencia, pues es una magnífica oportunidad para insuflar un poco de vida en esas zonas rurales que se nos van vaciando a veces más que poco a poco. También la poesía puede ser un motor de dinamización (por algún lugar hay que comenzar) y, para mentes abiertas a propuestas no convencionales, la poesía –como decía el poeta Gabriel Celaya- puede convertirse en un arma cargada de futuro.

De momento hagamos que sea el vehículo que nos lleve de un lado a otro de nuestra hermosa geografía leonesa, a descubrir o a disfrutar de nuevo de lugares tan hermosos como
Turienzo de los Caballeros o Santa Colomba de Somoza, en el corazón de la Maragatería; del patrimonio artístico a través de espacios tan llenos de historia como el templo mozárabe de San Miguel de Escalada o del torreón de Palacios de la Valduerna; de la frescura del soto de Veguellina de Órbigo; del encanto natural y la magia del hayedo de Busmayor o de otros lugares como Noceda del Bierzo… Al margen de estos encuentros quedarían otras propuestas como las ferias de libros que algunas localidades celebran en este periodo estival y las citas que en torno a presentaciones de libros, encuentros de autor u otros, cuyo tratamiento se abordará sin duda en otros espacios y momentos.

Desde esta sección elegimos la propuesta de invitarles a llegarse a estos lugares situados en hermosos enclaves de nuestras variopintas comarcas a escuchar versos, a disfrutar de los relatos allá donde los hubiere, pero también a conocer sus paisajes, su patrimonio artístico; a disfrutar de su rica gastronomía; a conocer otras propuestas de ocio que allí nos aguardan; a compartir con sus gentes… En definitiva, a llenarlos de vida y, quién sabe, tal vez a descubrir ese paraíso perdido a través del cual darle un giro a nuestra vida, buscando para la misma una calidad hace tiempo perdida.

Porque los pueblos también existen, descubrámoslos este verano siguiendo los pasos trazados por la literatura ¿Nos acompañan?
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