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Una exposición con un doble objetivo social y ecológico

Una exposición con un doble objetivo social y ecológico

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Varios de los artistas celebran con cerveza el día de la inauguración de la exposición. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Varios de los artistas celebran con cerveza el día de la inauguración de la exposición. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 23/09/2021 A A
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Una exposición con un doble objetivo social y ecológico
Arte Ármaga, hasta este miércoles, y Cinabrio hasta 16 de octubre acogen una singular muestra artística colectiva cuyo soporte son grandes sacas de rafia que se utilizan para almacenar la flor de lúpulo
El pasado sábado se inauguraron dos exposiciones casi simultáneamente, la primera en la galería Ármaga, titulada ‘Lúpulo y cerveza en Ármaga’, una exposición efímera que apenas durará cinco días y la segunda en la galería Cinabrio bajo el título ‘Lúpulo y cerveza en Cinabrio’, que estará abierta hasta mediados de octubre y a la que se unirán las piezas de la otra galería durante el resto de fechas.

Carlos Cuenllas habla así de la exposición: «La idea parte de Santocildes a quien ofrecen sacas de lúpulo en su mayoría usadas que iban a acabar en la basura. Él contacta conmigo y se lo ofrecemos a diferentes artistas, quienes han creado una serie de obras que se exponen ahora». Esos artistas que han participado en el proyecto son: Carmen Coque, Elena Moral, Lou Guerrero, Paula Llana, Araceli Larrán, Marián de la Puente, Ana Cristina Martínez, Pedro Tapia, Eva Martín, SusiPop, Efraim Ortega, Omar Blanco Negro, 40D2 (Cristina Ibáñez y Fernando Tuñón), Gema Cinabrio, Luis Prado Allende ‘Sito’, José Antonio Santocildes, Carlos Luxor y el propio Carlos Cuenllas.

Se trata de grandes sacas de rafia, de ochenta centímetros de ancho por uno setenta de altura, de las utilizadas para almacenar la flor de lúpulo, que fueron ofrecidas este verano por la empresa Hopsteiner España al artista José Antonio Santocildes, quien dice «resulta que era éste el último año que se iba a utilizar este tipo de saca porque ha cambiado el formato para empaquetar el lúpulo. La saca es plastificada, tiene una buena medida, para poder pintar por dos caras y al ser plastificada nos da una sensación tridimensional. Eso agrada mucho a quien contempla la exposición». Santocildes distribuyó, junto con Carlos Cuenllas, esas sacas entre los artistas que participan en el proyecto para que con ellas realizaran obras de arte. Cada uno de ellos utilizó distintas técnicas, como óleo, esmalte, acrílico, collage, impresión digital etc. El proyecto ha servido además para rescatar muchas sacas de plástico usadas, que de otro modo hubieran acabado más en un vertedero que en una galería de arte.

La exposición tiene un objetivo social por un lado y por otro uno ecológico. Por el lado social el proyecto expositivo sirve para llamar la atención sobre la importancia de este cultivo para León, ya que nuestra provincia, que producirá este año unas 940 toneladas de flor seca, cuenta con más del 95% de la superficie cultivada en España ( 541 hectáreas de las 570 cultivadas en toda España). En el aspecto ecológico se reciclan algunas sacas plásticas viejas, al reutilizarlas como soporte, a modo de lienzo.

El lúpulo aporta a la cerveza amargor, aroma, sabor, y es un conservante natural. Ya en el año 822, el abad del monasterio benedictino de Corbie, en la región francesa de Picardía, dejó constancia escrita en los estatutos de la abadía de se utilizaba el lúpulo (salvaje) en la elaboración de la cerveza. Y aproximadamente, en 1150, otra abadesa, Hildegard de Bingen, (retratada por Lou Guerrero en esta exposición) en el libro Physica Sacra, atribuye propiedades conservantes a la planta.

Respecto a la cerveza, se tiene noticia de que en el 4000 antes de Cristo, los sumerios , en la parte de Mesopotamia que se corresponde con el Irak actual, elaboraban una «bebida fuerte» con extracto de cebada. Ya en Egipto los trabajadores de las pirámides cobraban parte de sus salarios en cerveza. Recibían entre cuatro y seis litros de cerveza al día. Los egipcios exportaron la cerveza a los griegos, quienes a su vez la exportaron a los romanos, y aunque éstos la tenían en menos estima que al vino, expandieron su consumo entre galos y germánicos.

Fueron los galos los que la bautizaron como «cerevisa», en honor al Dios Ceres, Dios de la agricultura, vocablo del que procede la palabra «cerveza».

Para un mejor conocimiento de la elaboración de la cerveza conviene leer el libro ‘Bases para la elaboración y evaluación del vino y la cerveza’ de quien fuera director de la Escuela de Agrícolas, Juan Antonio Boto Fidalgo, y María Boto Ordóñez, donde explican exhaustivamente los procesos de la cerveza y el vino.

La exposición en la galería Ármaga se clausuro este miércoles, mientras que la de la galería Cinabrio hasta el día 16 de octubre. Las obras de Ármaga pasarán tras la finalización de la muestra a la otra galería donde podrá contemplarse la exposición al completo durante el resto de fechas.
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