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Una cumbre para dominar El Bierzo

Una cumbre para dominar El Bierzo

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Inicio del camino en zigzag con las ruinas del poblado minero en el lado derecho de la imagen. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Inicio del camino en zigzag con las ruinas del poblado minero en el lado derecho de la imagen. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 18/05/2018 A A
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Una cumbre para dominar El Bierzo
La Ruta de la Semana La Peña del Seo es una cumbre llena de historias surgidas en la explotación del wolframio
La minería del wolfram en la mitad del siglo XX fue una forma de salir de la miseria para muchas personas tras la guerra. Solamente había que subir a la montaña y extraer el mineral, hasta que crearon una empresa que extrajo grandes cantidades de mineral de las entrañas de la Peña del Seo.

Acerca de la minería del wolfram así como la ruta a la cumbre del Seo con regreso por Rodrellán, es la que Francisco A. Ferrero ha publicado en estas mismas páginas (’Paseando por la Peña del Seo'). Es importante asimismo reseñar el conocido libro de Raúl Guerra Garrido ‘El año de wolfram’, así como agradecer al fotógrafo villafranquino Robés, quien se acerca anualmente por estos parajes, sus informaciones detalladas.

La Peña del Seo, además de sus vetas de wolframio es un excelente mirador a los montes y vegas bercianos y gallegos y se yergue altivo sobre todos los demás cumbres, pese a no tener más allá de la mil quinientos metros de altitud. Sin embargo el punto de partida es mucho menor que en otras zonas de la montaña leonesa, y por lo tanto el desnivel es el mismo que muchas cumbres más elevadas.

El Ayuntamiento de Corullón ha realizado algunas mejoras, como señalizar la ruta hasta la collada, y tiene muchos proyectos que es de esperar que más pronto que tarde se conviertan en hechos.

Desarrollo de la ruta

Comienza en la localidad de Cadafresnas, donde se toma el camino de salida desde el barrio del medio, cerca del bar y en las últimas casas se encuentra una señal de la ruta y un cartel en el suelo por causa de las inclemencias del tiempo y tal vez algo de desidia. El camino es bueno, aunque a veces con charcos, pero no tiene apenas pendiente, pues es una suave subida que va bordeando los distintos valles que llevan a la mina, pasando por varios arroyos. En la revuelta final se comienza a ver la peña y las explotaciones mineras, los lavaderos, las viviendas de los mineros y las zonas de almacenaje, aunque las bocaminas casi no se vean.

Al final se llega a las ruinas de lo que fue un gran poblado minero y a partir de este momento se puede elegir si acceder por la derecha o por la izquierda del monte. La propuesta que aquí se hace es ir por una serie de zig zags que comienzan inmediatamente después de pasar el poblado y siguen hasta la bifurcación que por la izquierda lleva a los lavaderos y a las bocaminas y por la derecha sigue en más fuerte ascensión a la collada del camino que conduce a Mosteiros. En dicha collada, al lado de un edificio en ruinas se deja el camino y se comienza a subir a la izquierda hacia el pico, entre escobas primero por una senda apenas marcada, pero señalizada con hitos, y más tarde entre brezos y carqueixa que van invadiendo los senderos con algún paso entre las rocas. En este tramo la pendiente ya es considerable y el sendero zigzaguea acercándose alguna vez al abismo abierto al este, donde se pueden contemplar las construcciones del poblado minero. La subida es larga y cansada compaginando zonas de carqueixa con roquedos que cada vez son más abundantes, formando pasos entre las peñas y ganando altura con rapidez hasta llegar a una parte final donde la pendiente se suaviza y el camino es algo más cómodo, pero con pequeñas subidas y bajadas entre las rocas. Siempre se deben seguir los hitos, pues perderlos significa dar alguna vuelta de más o tener que retroceder lo andado. Al final se llega a un montón de piedras con el cartel de madera que indica que se ha alcanzado la cima de la Peña del Seo.

En este punto la vista hacia los cuatro puntos cardinales es abierta y extraordinaria, pudiendo contemplarse Ponferrada, la central de Compostilla, los valles y las vegas más cercanos, así como el rojo brillo de las cárcavas de las Médulas hacia el Este, la sierra del Courel hacia el oeste, las montañas de los Ancares y Bierzo Alto hacia el Norte y las sierras de la Encina y de la Lastra hacia el sur. Cerca se puede contemplar otra cumbre ligeramente más baja con una caseta de vigilancia de incendios y un vértice geodésico.

A pesar de que parece estar cerca, el camino es complicado con diferentes bajadas y subidas por trochas que se pierden teniendo que andar muy pendientes de los hitos, pues el sendero apenas es perceptible y a veces hasta puede parecer imposible que vaya por donde va. La vista desde este punto es similar a la de la otra cima y se puede descender con cuidado hacia la otra ladera, tomar el camino y bajar haciendo la ruta circular, de acuerdo con la ruta citada de Francisco A. Ferrero.

Sin embargo la propuesta que se hace consiste en volver por el mismo camino de la ida, con el fin de visitar los lavaderos y las bocaminas. Para ello se regresa a la otra cima, descendiendo hasta la collada del Mosteirós y bajando la cuesta hasta la bifurcación, donde se toma el camino de la derecha para visitar los lavaderos, las zonas de cuadras y oficinas, los restos de las instalaciones eléctricas y sobre todo algunas bocaminas y las escombreras de otras.

Finalmente se regresa por el mismo camino, se baja el zigzag hasta el poblado minero en ruinas, y de allí de nuevo el camino hasta regresar a Cadafresnas donde finaliza la ruta.

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