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Una casa de paja con Google de jefe de obra

Una casa de paja con Google de jefe de obra

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Teo Herrero ha ejercido de albañil, aparejador y arquitecto en la construcción de su particular casa de paja. | T.G. Ampliar imagen Teo Herrero ha ejercido de albañil, aparejador y arquitecto en la construcción de su particular casa de paja. | T.G.
T. Giganto | 01/12/2019 A A
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Una casa de paja con Google de jefe de obra
Sur de León Teo Herrero ha sido calificado como "un tarado" por quienes le conocen y también en Fáfilas, localidad donde está levantando una casa cuya estructura la forman fardos de paja
Tenga cuidado con lo que le pregunta a Google porque puede verse en un solar de Fáfilas organizando un tétris de fardos de paja para darles forma de casa. Teo Herrero, natural de Villaquejida pero vecino de Valencia de Don Juan, empezó preguntando a Google cómo hacer una casa y ha acabado haciendo una casa de paja tan popular ya en la zona como el mismísimo buscador de internet. «No tenía ni idea de cómo hacer una casa y Google me sugirió que buscase cómo hacer una barata y entré. Después me sugirió casas de paja, unas fotos y unos vídeos preciosos... Una cosa llevó a la otra, y mira», dice abriendo los brazos al tiempo que encoje los hombros dentro de la casa de paja que está levantando en esta pequeña localidad del sur de León hasta la que ahora se acercan propios y extraños para contemplar su particular proyecto. «Muchos de los que me han dicho que estoy loco ahora vienen hasta aquí y me dicen: ¡Vaya guapo te queda esto! ¿Ves? Si ya lo sabía yo... Pero cambian rápido de opinión y vuelven a llamarme loco cuando les digo que voy a tener chimenea», comenta Teo riéndose y achinando sus ojos vivarachos.

Lo que Google no dio a Teo fue la paja, ni falta que le hizo puesto que de eso ya sabe él mucho. Tanto que se encargó de arreglar una vieja empacadora que llevaba años inutilizable para convertir en paquetes el cereal sobrante de la finca que linda con el terreno donde paca a paca ya se ve la forma de su casa. «Le dije a Ricardo, el alcalde de Fáfilas, que me guardase la paja en enero del año pasado y se echó a reír. En mayo le dije que no se olvidase que me hacía falta de verdad... Y me llamó loco pero me la guardó», cuenta Teo que no pierde la cuenta de la paja utilizada: 500 paquetes pequeños y 30 paquetones. Con que si Google es el jefe de obras, el regidor de Fáfilas, Ricardo Pellitero, podría decirse que es el padrino de la misma. En su empeño por dar vida al pueblo, que cuenta con poco más de una decena de vecinos, sacó a la venta varios solares de propiedad municipal con la idea de que hasta ellos llegase gente como Teo para levantar un pequeño merendero o refugio. Él era consciente de que con ello conseguiría «animar un poco más al pueblo, aunque sea tan solo los fines de semana», algo que visto con la perpectiva que da el paso del tiempo considera que sí ha conseguido ya que han sido varios los que a raíz de adquirir un pequeño terreno, se animan a pasar más tiempo en el pueblo. No es de extrañar que lo hagan cuando se contempla desde cualquiera de sus rincones un atardecer. «Esto es una pasada», dice Tania, la mujer de Teo mientras las lomas que rodean Fáfilas adquieren un tono dorado mientras el sol se pone entre nubarrones negros.
El viento y el frío arrecian con que mejor charlar sobre la casa dentro de ella para comprobar en primera persona sus cualidades aislantes. «Aquí dentro habrá unos 14 grados, da igual la temperatura que haga fuera, y esto teniendo en cuenta que todavía no tengo todo cerrado ni las ventanas puestas», explica Teo, quien se ha encargado de diseñar la distribución de la casa. Tres habitaciones, un baño, un salón con cocina integrada y un gran porche desde el que, si el cielo está despejado, se puede contemplar hasta el Teleno.

«Esto ha sido todo a base de mirar en internet y a base de noches y noches sin dormir», reconoce mientras Tania asiente. Uno de los mayores quebraderos de cabeza ha sido el de dar con la fórmula de que la casa tenga chimenea sin correr el riesgo de quedarse sin casa. Teo tuvo que recurrir a la experimentación porque Google no supo responderle a la peregrina búsqueda de ‘aislante para chimeneas de paja’. «Había que aislar la paja, he hecho muchísimas pruebas con panel aislante especial, bombonas de gas y un soplete... Y nada, no pasa casi ni el calor», dice orgulloso señalando la muestra de una caja llena de bombonas de gas ya vacías con las que ha probado. «Pongo la mano en el fuego, y nunca mejor dicho, porque la chimenea va a funcionar a la perfección y sin riesgos», afirma. Y su hijo Kevin remata: «Así si viene el lobo del cuento de los Tres Cerditos le podemos quemar el culo en la hoguera para que no nos estropee la casa de paja».

Pero antes de llegar a la conclusión de cuál es la mejor manera de instalar la chimenea han venido otras muchas tareas que han dado forma a la casa poco a poco y durante los fines de semana de descanso del trabajo con la ayuda de Google y también con la de las manos de su amigo Rosendo. Poco tienen de cuento las muchas horas que Teo ha echado en el solar desde lo que compró. Lo primero fue la cimentación, una capa de hormigón de 250 metros cuadrados de la que quedarán unos 130 útiles. Sobre ella colocó los fardos que después ha cubierto con una estructura para levantar sobre ella el tejado con cubierta de sandwich que imita a la teja. Ahora está en la fase de recubrir los fardos con ladrillo, el que después revocará «en plan rústico». Poco se verá por lo tanto de la paja una vez tenga los ladrillos levantados a su alrededor por lo que Teo plantea dejar «una ventana de la verdad». «Voy a dejar un trozo de pared con cristal para que se vea que la pared por dentro está hecha con paja», avanza.

La distribución en el interior prevé hacerla con tabiques «siempre y cuando no decida sobre la marcha hacerlo con otra cosa, claro». Las ventanas las abre con una motosierra, marcando previamente su trazado en el que después instala la estructura. «Esto es un poco sobre la marcha, pienso en hacer una cosa y después busco y cambio de planes mil veces», reconoce.

El final de obra por lo tanto no está del todo claro y espera que llegue más pronto que tarde. «A ver si antes del verano acabo ya todo lo que sea de tener que andar por aquí con el tractor y la maquinaria para poder sembrar el césped alrededor de toda la casa», cuenta Teo, quien junto a su familia ya disfrutó este verano de la zona del porche que es la que más avanzada tiene.

Google le sugirió la búsqueda de una casa barata pero quien ha ejercido de albañil y de arquitecto a un mismo tiempo cree que «de barata al final ha tenido poco». Pero es lo de menos con todo lo que está disfrutando Teo levantando la peculiar casa de paja que ya ha llamado la atención de medios informativos nacionales. Aún queda mucha obra por delante para rematar todo y dejar la casa a punto, un lugar al que planean ir a pasar los fines de semana y también las vacaciones pero en el que Teo no descarta poder llegar incluso a vivir de continuo. «Aquí los niños son felices, en verano que pusimos una piscina no veas cómo se lo pasaron», cuenta contento, a pesar de que los ratos de baño le quitaron tiempo de avanzar con la casa.

– ¿Qué dice la gente cuando ve lo que está haciendo?
– Los que me conocen de toda la vida me llaman tonto y los de aquí, los de Fáfilas, me dicen loco. Que a ver, que yo me pongo en su lugar y veo que alguien se pone a hacer esta obra y lo mismo también le digo que está trastornado, ¿sabes?Pero a mi me da igual todo. Se me metió en la cabeza la cosa de hacer una casa de paja, y toma casa de paja.



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