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Un proyecto arquitectónico berciano para resolver un problema climático en Tailandia

Un proyecto arquitectónico berciano para resolver un problema climático en Tailandia

EL BIERZO IR

Imagen de la estructura de la escuela, donde se aprecia el innovador diseño. | Pareid Ampliar imagen Imagen de la estructura de la escuela, donde se aprecia el innovador diseño. | Pareid
D.M. | 22/07/2020 A A
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Un proyecto arquitectónico berciano para resolver un problema climático en Tailandia
Medio Ambiente El diseño del estudio Pareid, de la cacabelense Déborah López es finalista a nivel mundial en una categoría del prestigioso certamen internacional ArchitizerA-Awards
La arquitecta berciana Déborah López y su compañero del estudio Pareid, Hadin Charbel, se colocan de nuevo en el más prestigioso escaparate internacional con un proyecto que ayudar a solventar un problema climático en Tailandia. Se trata del ‘Pylonesque’ una construcción que crea un espacio semicerrado y multifuncional para la Escuela Wang Toey en la provincia tailandesa de Uthai Thai, una región que experimenta fuertes temporadas de lluvia seguidas de extensos períodos cálidos y secos, «donde el agua tiene un significado cultural y práctico, ya que está íntimamente relacionado con el entorno local, las prácticas agrícolas, las celebraciones y festividades tradicionales», explica López.

El proyecto está entre los cinco finalistas a nivel mundial en la categoría de Arquitectura y Agua del prestigioso certamen ArchitizerA-Awards. Hay una votación popular más luego una especializada de la que saldrán los ganadores, donde puede estar una iniciativa berciana.

El diseño responde de manera arquitectónica y ecológica a través de un sistema colector de agua, que mediante su desarrollo, busca abordar tres aspectos. Por un lado, la puesta en marcha de técnicas de construcción y materiales industriales que pese a estar estandarizados, son ejecutados de manera artesanal. Por otro lado, la flexibilidad para proporcionar funcionalidad, juego y estética, y finalmente la sensibilidad a las situaciones climáticas cambiantes de monzones y sequías anuales.

La estructura modular está compuesta por pirámides triangulares invertidas, soldadas ‘in situ’ «por los bedeles de la escuela, ex trabajadores de una empresa naviera con alta experiencia en soldadura. De no haber sido por esta circunstancia», tendrían que haber optado por otra opción de construcción, apunta la arquitecta.

Del mismo modo, en los acabados, se utiliza materiales industriales como los tableros de contrachapado marino que proporcionan aislamiento acústico y térmico de las fuertes lluvias y el fuerte calor y cubiertas de paneles de zinc con aislamiento de aluminio, que agregan una barrera térmica adicional.
Un sistema de toldos translúcidos, también pertenecientes a las costumbres locales tailandesas, y de color rojo y morado se proyectan hacia el exterior, proporcionando sombra e iluminación natural y creando unos espacios secundarios que se ventilan de manera pasiva y modifican la temperatura general de todo el espacio.

El diseño de muebles modulares se adapta a diferentes organizaciones, siendo suficientemente robustos y ligeros como para permitir a los estudiantes y al personal reconfigurarlos según sea necesario, «pudiéndose adaptar a una cantina, a una clase, a un espacio de actuación, evento o a un lugar de reunión extra-escolar» explica la autora del diseño. «Un factor importante para una escuela que aloja a niños de primaria y secundaria en diferentes horarios».

Las estructuras centrales en forma de paraguas invertido colectan el agua que se canaliza a través de dos acequias que conducen el agua hasta un sistema de tres tanques donde se almacena y filtra para ser utilizada más tarde y los aparatos gimnásticos de la escuela se han restaurado para ser reutilizados en el jardín, donde se conectan a los tanques de agua mediante bombas y mangueras; vinculando la actividad humana, como es la actividad de educación física de los alumnos, con el riego del jardín.

El proyecto se realizó como parte de una continua colaboración entre el Programa Internacional de Diseño y Arquitectura INDA de la Universidad de Chulalongkorn en Bangkok y Mitsubishi Elevator Thailand como parte del programa anual de verano. Por un lado, está diseñado pedagógicamente para proporcionar a los estudiantes experiencia en la toma de decisiones de diseño y construcción y que en paralelo, establece un objetivo socialmente impulsado para producir espacios performativos, atractivos y utilizables para las escuelas en las zonas rurales de Tailandia.
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