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Un paseo por La Leitosa

Un paseo por La Leitosa

EL BIERZO IR

Ubicación de la ruta 'Un paseo por La Leitosa' en Google Earth. Ampliar imagen Ubicación de la ruta 'Un paseo por La Leitosa' en Google Earth.
Francisco A. Ferrero | 03/01/2021 A A
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Un paseo por La Leitosa
Rutas de nueve a una 'La Leitosa', junto con otra explotación cercana similar conocida como 'Los Cáscaros', constituyen un tándem que, en su conjunto, tienen un gran valor para el estudio de la minería romana del oro en nuestra comarca
El trazado que propone esta ruta recorre perimetralmente la explotación, inspeccionándola desde la cota más alta, provista de varios miradores señalizados, hasta la cota más baja donde se depositan los estériles procedentes de la mina. La primera parte del recorrido finaliza en la inacabada fábrica de hierro conocida popularmente como la ferrería de Godoy, situada sobre la margen izquierda del río Burbia. La segunda parte propone un viaje por los paisajes interiores de la explotación: las vallinas acarcavadas modeladas gracias a la fuerza erosiva el agua. En su día, y una vez finalizados los trabajos mineros, era suelo descarnado; hoy, en cambio, están cubiertas por una abundante vegetación de roble, madroño y castaño, que crecen en altura buscando la luz del sol, dejando bajo el dosel arbóreo un magnífico sotobosque.

Para empezar, es muy conveniente tener una visión de conjunto de lo que vamos a ver. Los trabajos romanos de Las Médulas de La Leitosa se encuentran en el sector occidental de la cuenca terciaria de Paradaseca - Vega de Espinareda – Fabero, anexa a la depresión del Bierzo y separada de él por el umbral topográfico de Pobladura de Somoza, formada por materiales paleozoicos.

Son muchos los depósitos detríticos terciarios atendidos por los exploradores romanos en el sector mencionado, chequeando las posibilidades mediante pequeñas labores y otras de mayor magnitud, lo que les permitía informarse de la potencialidad de las mismas y laborear aquéllas zonas con mayores concentraciones en oro. Baste mencionar aquí, por ejemplo, los trabajos mineros antiguos en depósitos de edad terciaria de Los Pedreganes, La Barrera Rubia, A Xisterna, Los Cáscaros, La Medua (Media) de Paradaseca, Pobladura de Somoza, etc., al margen de otras muchas prospecciones sobre los niveles cuaternarios de los ríos Burbia y Ancares.

Cada trabajo fue realizado por procedimientos diferentes, por lo que se pueden observar las diversas morfologías de labores. Todas ellas, vistas en conjunto, recogen prácticamente todas las técnicas mineras para trabajos en yacimientos secundarios. No obstante, este trabajo se centrará exclusivamente en la explotación de la Leitosa, donde se alcanzó el mayor nivel de desarrollo minero por tener las concentraciones más ricas en oro, similares al yacimiento de Las Médulas. Esta explotación, unida a la cercana de Los Cáscaros (Pradela), constituyen las más importantes manifestaciones de yacimientos secundarios de oro después del de Las Médulas.

Los trabajos de La Leitosa se sitúan en la margen izquierda del río Burbia, justo enfrente de la localidad de Ribón. Vista en planta tiende a la forma rectangular, con varios canales de evacuación subparalelos y drenantes hacia el curso del río Burbia, dejando contrafuertes tipo Médulas, aunque de menor envergadura, entre los canales erosivos.

El mayor desarrollo minero se localiza en la vertiente occidental del alto de mirador de Las Traviesas; la ladera oriental no parece haber sido trabajada. La banda de cotas de explotación está entre las cotas 700 a 950 metros. La labor tiene forma de anfiteatro, donde se usó, por los altos espesores de los depósitos detrítricos terciarios, el procedimiento de ‘ruina montium’ como atestigua alguna de las galerías que se conservan horadando la montaña (señalizada en el plano guía de la ruta).

El cono de deyección, situado al pie de la explotación entre las Barrancas Rubias y las terrazas fluviales-llanura de inundación del río Burbia, se observa en su integridad y tiene unas dimensiones principales de N-S de aproximadamente 1000 m, y 600 metros de E-O. Si aproximamos su geometría a un tronco de cuña podemos calcular de manera aproximada el volumen de estériles en cerca de 30 hm3 (30 millones de metros cúbicos), compuesto exclusivamente con cantos rodados de distintos tamaños y procedentes del desmontes de la tierra aluvionar.

La buena conservación y forma del volumen de estériles (formados por acúmulos de cantos rodados solamente), que se mantienen íntegros y compactos, excepto el frente proximal al río Burbia que ha sido barrido y modelado por las avenidas de los últimos dos milenios, permite aproximar su volumen en torno a los 30 millones de metros cúbicos. Si además consideramos que la relación de volumen de estériles/volumen de tierra-arena está en la proporción 60/40, resulta que el volumen de estériles se amasaba con un volumen de tierra-arena (material susceptible de contener oro) de unos 20 hm3. Todo ello arroja un total aproximado de unos 50 hm3, que sería el volumen de material desmontado y tratado de los depósitos detríticos terciarios de La Leitosa.

Aplicando una ley media en oro de 50 mg/m3 -similar a la de Las Médulas- al volumen de material potencialmente aurífero (tierra+arenas), se obtiene una cantidad de oro de 1.000 Kg. Debido a la altísima densidad de este metal (1 m3 pesa unos 20.000 Kg), la cantidad extraída en La Leitosa llenaría un cesto a rebosar de los usados actualmente en la vendimia (de un volumen aproximado de 45 litros). No obstante, los datos expuestos, aunque están razonados y tienen su justificación matemática, hay que observarlos con mucha prudencia y deben ser considerados como orientativos.

El agua para los trabajos se aportaba, al menos, por dos canales con agua del río Burbia como los atestiguan sus trazas por las crestas (oriental y occidental) del paraje de La Torga. El canal occidental toma agua del río Burbia en la localidad del mismo nombre, siendo muy visible a su paso por el paraje mencionado a la altura de la confluencia del río Tejeira con el río Burbia. Aquí el canal, trazado a una cota aproximada de 852 m snm, atraviesa la verticalidad de las durísimas cuarcitas de Peñas de Torga mediante túneles y a cielo abierto quedando un trazado muy singular solo apto para personas muy atrevidas y sin vértigo.

En el extremo sur de la cuña de estériles se localiza una antigua fábrica de hierro que, construida sobre los mismos, constituye el final de la primera parte del recorrido. Gracias al excelente trabajo de investigación de José A. Balboa de Paz, reflejado en su libro «El Bierzo en la obra de dos militares del siglo XVIII: Datoli y Munárriz», podemos documentar la fábrica de La Somoza, tal y como se detalla a continuación.

A finales del siglo XVIII, la administración del Estado, motivada por algunos acontecimientos fortuitos como la crisis en las fábricas tradicionales que abastecían hierro a nuestra industria armamentística (por agotamientos de los recursos madereros o la guerra contra Francia -1793 a 1795- en la que se destruyeron varias fábricas por su malo emplazamiento en las cercanías con la frontera de este país), empezó a evaluar la construcción de nuevas fábricas en lugares donde abundaran los tres recursos básicos para el funcionamiento de esta industria: hierro, agua, madera y la potencialidad del carbón mineral.

Para este fin se pensó en el ángulo noroeste, pródigo en estos recursos, centrándose la atención en Asturias y en el Bierzo, que se disputaron denodadamente la instalación de la fábrica de armas en su territorio. En 1794, el presbítero Vicente de la Granja, natural de Fabero y nuestro valedor, presentó un informe al gobierno para construir la fábrica en Villafranca del Bierzo, que entraba en conflicto con la propuesta asturiana apoyada por el militar Francisco Datoli. Después de un largo proceso, la construcción de la fábrica de armas se decanta por territorio asturiano.

No obstante, Datoli reconoce la calidad de los minerales de los hierros bercianos (especialmente los de la mina de Formigueiros), frente a la inexistencia de hierros de calidad para producir armas en Asturias. Datoli aboga por construir una fábrica de hierro en La Somoza, en las inmediaciones de La mina de oro de la Leitosa, con destino a las fábricas de armas Trubia y Oviedo, y de esta manera contenta a todos los implicados.

La fábrica comenzó a construirse en 1805, estando dirigidas las obras por el propio Munárriz. Al punto de finalizarse su edificación, la llegada de la Guerra de la Independencia paralizó los ensayos de puesta en marcha que se estaban haciendo con hierros de la zona. Una vez finalizada la guerra, pese a tener informes favorables para continuarla, se abandonó en 1815 y se vendió en pública subasta. Tanto los estudios de Datoli como los de Munárriz señalan que la fábrica estaba destinada a ser muy diferente a las ferrerías que por entonces existían en el Bierzo. Dispondría de la mejor tecnología presente en aquel momento, incluido un horno circular de calcinación que todavía se conserva en muy buen estado.

El resto del recorrido se desarrolla por los paisajes internos de la explotación. Una vez abandonada la fábrica de hierro, el camino presenta dos alternativas a partir del punto señalado en el plano guía con la letra A. Se puede ascender hasta encontrar el camino periférico que nos llevará de nuevo al lugar señalado como de inicio y fin de la ruta, o bien recorrer un camino circular adicional cercano a los 2 km de longitud que nos permitirá conocer las «intimidades» de la explotación, así como el magnífico bosque-sotobosque que tapiza las laderas umbrías de las superficies abarrancadas.
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