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Tramontana, con T, de Tocornal

Tramontana, con T, de Tocornal

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El escritor Antonio Tocornal. | MARTINE HEYVAERT Ampliar imagen El escritor Antonio Tocornal. | MARTINE HEYVAERT
José Ignacio García | 13/02/2021 A A
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Tramontana, con T, de Tocornal
Crítica literaria José Ignacio García comenta las dos últimas novelas de Antonio Tocornal
‘Bajamares’
Antonio Tocornal
Ediciones Insólitas
Novela
236 páginas
18 euros 


‘Pájaros en un cielo de estaño’
Antonio Tocornal
Versátil Ediciones
Novela
272 páginas
17,50 euros 


Me asomé por primera vez a la obra de Antonio Tocornal sin ser consciente de que lo estaba haciendo. Fue hace un par de años. Actuaba como miembro del jurado de un premio literario de relato breve, y entre los cerca de trescientos textos originales y anónimos que tuve que valorar, uno llamó poderosamente mi atención. Lo mismo les ocurrió a otros compañeros de deliberaciones y, cuando la secretaria del jurado rasgó el sobre que contenía la plica y nos anunció la identidad del autor, supe que no me encontraba ante uno de esos francotiradores «ganapremios» que disparan a cualquier certamen que se convoca, con la intención de hacer diana gracias a una serie de recursos truculentos y, con cierta frecuencia, eficaces.

Bastaron tres folios, o cuatro, para convencerme de que me encontraba ante un escritor con alma y oficio, un apasionado de las letras que manejaba el lenguaje y enrevesaba las tramas con el magisterio de un autor consagrado. Esa convicción se vio refrendada cuando acudió a recoger el galardón que le habíamos concedido y me dio a conocer su novela ‘La noche en que pude haber visto tocar a Dizzy Gillespie’, con la que había conseguido pocos meses antes el premio NH Vargas Llosa, uno de los más prestigiosos que se conceden entre los que carecen de trampa y de cartón.

A partir de entonces, lo seguí de cerca, por más que viva en tierras mallorquinas; y comprobé que rara era la semana que su nombre no saltaba a la palestra por la consecución de entorchados cada vez más prestigiosos y rutilantes.

Así, apenas separadas por unas hojas del calendario, han llegado las dos últimas novelas de este auténtico vendaval de nuestras letras, que arrasa a su paso con la fuerza irresistible de la tramontana, ese viento turbulento típico del territorio balear que habita. Ambas están avaladas por sendos premios de los que tampoco siembran desconfianzas. ‘Bajamares’ consiguió el premio de novela ‘Diputación de Córdoba’, y ‘Pájaros en un cielo de estaño’ se ha alzado con el premio ‘Valencia’, de Narrativa, que convoca la Institución Alfonso El Magnánimo.

Leí ‘Bajamares’ al poco tiempo de ser publicada y me llamó la atención la modulación con que el autor combinaba frases en apariencia sencillas con pasajes de una belleza lírica indescriptible, que es palpable desde el párrafo inaugural. ‘Bajamares’ es una novela parca en personajes, concebida alrededor de la figura de un farero y de los sesenta años que pasa en un islote solitario, gobernando un faro, comiendo lagartos y recordando las palabras de un diccionario enciclopédico que le permite mantener la memoria y la relación con las palabras y su significado. Su propia voz en primera persona, la de un narrador en tercera, la de un barquero que aporta su punto de vista esclarecedor a ciertas escenas reincidentes y algunos documentos y epístolas auxiliares son suficientes para construir un edificio sólido que deambula entre la realidad y «la posibilidad», entre la lucidez y la locura, entre lo onírico y lo material. «Es un privilegio que tenemos los humanos: poder vivir en dos mundos que se alternan. Vivir dos vidas y desconocer en una lo que ocurre en la otra. Ser dos personas que tan solo se sospechan mutuamente sin llegar a cruzarse nunca», nos dice el autor, que se pregunta también si «hay alguien más rico que el que se puede permitir perder su tiempo sin sentirse culpable por ello».

Ese tiempo, y su valor, será uno de los elementos coincidentes con su hermana menor. Pero en ‘Bajamares’ el lector se queda prendado del poder de los sentidos, de los olores penetrantes, de los sabores marinos, de las formas de la naturaleza. Y también de los elementos entre bíblicos y legendarios. Tocornal lo mismo convierte en hermoso un suceso cotidiano y escatológico que es capaz de transformar, por ejemplo, en el más sutil episodio erótico la relación del farero con los frutos de una higuera.

Por su parte, ‘Pájaros en un cielo de estaño’ muestra una estructura absolutamente distinta y nos regala una novela coral, poblada por una galería de personajes y de episodios fascinantes, que podrían tener entidad independiente en muchos casos pero que se aglutinan gracias a Los Pájaros, una familia flamenca (de Flandes), numerosa y numerada, que se asienta en una época indeterminada en una localidad ficticia del sur de España. El autor disfraza su novela de carta sin orden aparente, escrita por un escritor famoso a un amigo, alternando la figura del narrador y el protagonista en una misma voz que con frecuencia parece distinta, y como él mismo dice al final, la narración (aparentemente) no tiene desenlace, o la misma trama es el desenlace. Pero no es cierto: una nota final de una editora, presuntamente apócrifa, sirve para atar cabos y poner las cosas en su sitio, tras disfrutar de páginas y páginas sublimes, cuajadas de originalidad, de prodigios, de imaginación, de ternura, de solidaridad, de emoción, de tragedia, de denuncia, de complicidad y de un amor inmenso al género humano por encima de todas las cosas.

En ‘Bajamares’ se puede querer o no al farero eremítico. En ‘Pájaros en un cielo de estaño’, tan adictiva que se lee de una sentada, abundan los personajes geniales –la niña de doble genitalidad, la madre oronda y visionaria, Elías el Motivos, el cartero Picatoste, el mudo que hablaba a través de una trompeta, la Pajarita que descubría pozos de agua…– de los que enamorarse y que invitan a ser redescubiertos en una segunda lectura más sosegada.

No me pidan que me decante por la belleza poética y onírica de la primera o por el engañoso embrujo rural y costumbrista de la segunda y por su prosa elegante y envolvente. Prefiero que lean ambas y sean ustedes los que decidan. Les aseguro que no será tarea fácil. La de decidir, claro está.

José Ignacio García es escritor, crítico literario y coordinador del proyecto cultural ‘Contamos la Navidad’.
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