Nadie puede decir que le pillase por sorpresa. Parte de la estructura de la casona de la calle Dámaso Merino, en pleno Barrio Romántico de León, se derrumbó la noche de este sábado después de años de abandono y numerosas amenazas previas.
El Procurador del Común había avisado recientemente al Ayuntamiento de León de la necesidad de intervenir en este inmueble y el Ayuntamiento estaba ya sobre ello, ya que se había puesto sobre la mesa la opción de instalar un andamio y el lunes iban a comenzar las obras en el edificio, como así se trasladó hace unos días a los negocios de la zona y a las cofradías afectadas en sus inminentes procesiones, que evitarán esta calle en Semana Santa.
La fachada lateral de la casona finalmente caía este sábado con la mejor noticia posible, la de no haber dejado ningún herido tras caer en una de las vías más transitadas del casco histórico de la ciudad al conectar la catedral de León con la zona del Barrio Romántico.
De hecho, los escombros alcanzaban la puerta del edificio contiguo, el hotel Camarote, que tuvo que variar su actividad la tarde de este sábado al quedar cortada la calle por los servicios de emergencia.
Bomberos y Policía Local acudieron a la zona para protegerla y asegurarla, en un suceso que pone el foco en el estado de algunos edificios del casco antiguo de la ciudad.