«Garaño se ha salvado gracias a los vecinos, nosotros hemos apagado el fuego». Es la frase que se repetía este lunes en cada casa de este pueblo del municipio de Soto y Amío, muy cercano a La Magdalena, donde un nuevo incendio forestal sorprendió a todos el domingo y se quedó a tres metros de las casas, antes de que el viento cambiase y las llamas fueran en dirección a Portilla de Luna, donde este lunes se encontraban fuera de control y obligó a desalojar dos pueblos más, Mora de Luna y Vega de los Caballeros.
Garaño estaba el domingo a rebosar de gente porque era el último día de las fiestas patronales. Cerca de las dos de la tarde, cuando la mayoría de los vecinos estaban en misa, se fue la luz en la iglesia y, al salir, se encontraron con las llamas a escasos metros de sus casas. Así, de repente, sin previo aviso. «Estábamos en misa y una chica que no había ido a misa fue corriendo y dijo, salid de misa, que hay fuego», relató María Dolores, vecina de Garaño.
«Y ya salimos todos y el que podía subió arribo y, los que no, quedamos pasando calderos de agua y también pusieron la manguera en el pueblo. Ya luego sí, cargaban ahí las cisternas y subían para arriba, pero es que se veían unas fogatas que daba miedo», comentaba una mujer de edad avanzada que nunca había visto un incendio tan cerca de su casa: «Me quedé allí sentada, en aquel banco, hasta las dos de la mañana», contemplando la situación.
«No daba crédito a lo que veía, si llega a venir el fuego por esa loma lo perdemos todo», añadía Raquel. Daniel, cuyas colmenas libraron y se veían a escasos metros de la zona quemada, contaba que «al menos conseguimos apagarlo los vecinos justo para que no entrara el pueblo».
Conflicto con los voluntarios
El incendio seguía este lunes fuera de control, con varios focos activos entre Garaño y Portilla. Las llamas se reavivaron todavía más por la mañana, con casi 30 grados de temperatura, tras una noche muy complicada en la que los vecinos no pudieron dormir viendo el fuego en el horizonte. En medio de tanta tensión, en Garaño hay un enfado visible con la UME, porque vinieron por la noche, del domingo, «a medianoche», pero «no subieron al fuego, sino que estuvieron de paseo».
Con estas palabras hablaba alto y claro uno de los 15 jóvenes del pueblo que se pasaron desde las dos de la tarde del domingo y durante toda la noche haciendo cortafuegos y actuando en primera línea del incendio con batefuegos, mochilas de agua y hasta ramas de roble. Con lo que pudieran. Lo hicieron junto a Roberto, el pedáneo de Garaño, que fue el primero en coger una niveladora y comenzar a hacer cortafuegos.
Sin embargo, ayer a mediodía, los jóvenes voluntarios recibieron la orden de irse de allí, de abandonar la primera línea de esta terrible batalla contra el fuego, primero por su seguridad y segundo porque «dificultaban» la labor de los servicios profesionales de extinción de incendios, según las autoridades, como el delegado territorial de la Junta en León, Eduardo Diego, que argumentaron que la presencia de este grupo de jóvenes voluntarios había impedido hacer quemas controladas para poner coto al incendio.
Sin embargo, Basilio, otro de los voluntarios, relató minutos después a La Nueva Crónica que ellos habían estado «localizados» todo el tiempo, y defendió que no habían interrumpido en ningún momento al operativo. «Parece que molestamos, cuando no se atrevieron a hacer cortafuegos en toda la noche porque no conocen el terreno», añadía. Respecto a los medios profesionales enviados ayer contra el fuego, cabe señalar que desde las diez de la mañana trabajaron a destajo los medios aéreos, sin descanso, incluidos un hidroavión y cuatro helicópteros, que cargaban agua en el río Luna y en los embalses de Selga de Ordás y Barrios de Luna.
A todos ellos se suman los bomberos forestales de la Junta, con cinco autobombas y tres Elif, y las Brif de Lubia (Soria) y Daroca (Zaragoza) La primera llegó en un imponente helicóptero tipo Chinook –los de las dos hélices– del Ejército de Tierra.
Más allá, entre Garaño y el desvío a Portilla, se encontraba José Antonio, vecino de Vega de los Caballeros, que miraba atento el trabajo de los helicópteros y confirmaba que tampoco vio nunca un incendio en esta zona. con tensión en la mirada, contaba que «vio humo toda la noche» e indicaba que «ahora estamos en plena recogida de la hierba».
Aunque en Garaño había tensión por un posible cambio de viento, la realidad es que las llamas iban avanzando por la zona alta del monte quemando robles y matorral hacia Portilla de Luna. Este pueblo permanece evacuado desde la tarde del domingo, al igual que Viñayo, Piedrasecha y Següera de Luna. Vecinos y ganaderos de la zona lamentaban que no pudieron subir este lunes en todo el día, según les avisó ya a primera hora la Guardia Civil que mantiene cortada la carretera de acceso. «Están quemándonos porque no quieren a la gente de los pueblos», lamentaba una desesperada vecina de Portilla.
Origen del fuego
La Guardia Civil continúa investigando el origen del fuego, pero la Junta ya dice que puede haber sido intencionado. Una teoría que rechazan los vecinos y la propia alcaldesa, que apunta a una sobrecarga en un poste de la luz. «Hubo una rotura en una torre del polígono de Otero de las Dueñas y nos quedamos todos sin luz; de hecho los vecinos vieron un cable que echaba chispas donde se originó el fuego», explicó la alcaldesa de Soto y Amío, la socialista Ana María Arias.