Esta semana cumplió 100 años Sinesio Quiñones, leonés de Zalamillas, uno de esos leoneses de campo que siempre merecerían un recuerdo, unas palabras, unas lineas... pero Sinesio además conquistó el corazón de muchos leoneses de la mano de su mujer, Socorro, del vecino pueblo de Castilfalé, a la que conoció en el baile de la fiesta y se casaron. Ya jubilados se fueron a vivir a León, para estar cerca de sus hijos y nietos. Y muchos leoneses les veían cada día pasear, siempre de la mano, sentados en un banco y hablando. Y nuevamente a caminar de la mano.
La tierna imagen llamó la atención a mucha gente. Algunos les hicieron fotos y andaban por la Red. El grafitero Sergio Canga llevó esta imagen a una pared de su tierra gordonesa y en todas partes se hablaba del amor a los 97 de Sinesio y Socorro. Ya eran muchos los que seguían sus pasos, los que les saludaban y recibían la sonrisa por respuesta de estos dos ancianos que se convirtieron en un póster.
La edad no perdona y primero se fueron a vivir a una residencia de ancianos. Después llegó el duro trance de tener que separar aquellas manos unidas pues falleció Socorro, hace año y medio y todo el mundo preguntaba «¿cómo está Sinesio?».
La respuesta es bien. Tranquilo y buena gente como es, agradecido con las fastos de su centenario...
Pero dicen que de vez en cuando pone la mano para que se la cojan y sólo encuentra el vacío. Feliz siglo.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.