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Sergio Fernández: "La Colección Adonáis y la poesía leonesa han tenido tendencias muy variadas"

Sergio Fernández: "La Colección Adonáis y la poesía leonesa han tenido tendencias muy variadas"

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La poeta madrileña residente en León fue la ganadora del Premio Adonáis 2017 por el poemario 'Digan adiós a la muchacha'. Ampliar imagen La poeta madrileña residente en León fue la ganadora del Premio Adonáis 2017 por el poemario 'Digan adiós a la muchacha'.
Joaquín Revuelta | 11/02/2021 A A
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Sergio Fernández: "La Colección Adonáis y la poesía leonesa han tenido tendencias muy variadas"
Poesía El joven investigador de la ULE analiza en el libro que abre el nuevo proyecto editorial de es.pabila la profunda huella leonesa en la histórica colección y su premio homónimo
Sergio Fernández Martínez defendió el pasado martes con éxito su tesis doctoral ‘Cuerpo y dolor en la creación poética española (2001-2020. Un estudio desde la feminología’, un trabajo bastante amplio en el que este joven investigador en el Departamento de Filología Hispánica y Clásica de la Universidad de León se hace eco de las diferentes líneas estéticas que existen actualmente en la poesía española, una tesis que conecta directamente con la publicación del primer libro de la nueva colección ‘Libros... a cuentagotas’, que bajo la coordinación de la poeta y periodista Eloísa Otero supone una iniciativa del programa municipal es.pabila de la Concejalía de Juventud destinada a la publicación de libros de autores leoneses menores de 35 años. El ensayo de Sergio Fernández ‘La poesía leonesa y la Colección Adonáis. Una historia revisada’ (Eolas ediciones) se encuentra desde el pasado viernes en las librerías y a éste seguirá en breve la publicación del segundo número de esta colección, el poemario de Silvia Abad ‘Continente’.  

Sergio Fernández recuerda que fue la propia Eloísa Otero quien en los meses del confinamiento por la pandemia le escribió para hablarle del proyecto. «Conozco a Eloísa desde hace tiempo porque hemos coincidido en muchos eventos, como cuando se formó Plataforma, el grupo literario del Belmondo, el bar de Yago. En principio me dijo que era para obras de creación, o sea ficción y demás, y es algo que no cultivo, por lo que le ha dado una vuelta y lo quiere impulsar como una colección de varios géneros y registros literarios, desde el ensayo –como es mi caso– hasta un cuaderno de escucha relacionado con la música, poesía, etc. A ella le interesaba que fuese una muestra también de las inquietudes de los jóvenes leoneses, porque es una colección para menores de 35 años», destaca Fernández, que cree que su revisión histórica de la poesía leonesa vinculada tanto a la Colección Adonáis como al premio que lleva su nombre puede llegar a interesar a este colectivo. «Pienso que es un libro que puede llegar a cualquier persona interesada a su vez por la poesía, por los autores leoneses y por la Colección Adonáis. Es cierto que como el Premio Adonáis es también para menores de 35 años puede servir como un aliciente para ver cómo ha discurrido la historia del Adonáis y la de los jóvenes leoneses. Porque aunque ahora algunos son ya figuras consagradas, como es el caso de Antonio Gamoneda, Antonio Pereira, Eugenio de Nora, etc, cuando aparecen en la Colección Adonáis eran también personas jóvenes, y eso sirve como impulso para los jóvenes de la provincia y del resto de España que quieran acercarse a esta publicación».

El joven autor e investigador de la ULE reconoce que el proyecto le entusiasmó desde el primer momento, dada la conexión que tiene con su tesis doctoral, y que en su desarrollo fue determinante la aportación de la Fundación Antonio Pereira. «Cuando reabrieron las puertas las bibliotecas pude ir allí porque tienen todos los fondos de Adonáis al ser Antonio Pereira suscriptor de honor nº 13, por lo que me resultó muy sencillo poder sacarlo adelante», confiesa Fernández, para quien la principal contribución que tanto la Colección Adonáis como su premio homónimo han realizado tanto a la literatura española en general como a la poesía en particular ha sido la de ser un sello que ha acogido las más variadas tendencias poéticas. «Nunca se ha decantado por una estética en particular y siempre ha sido muy integradora. En ese sentido creo que también coincide con la poesía leonesa, que ha tenido tendencias muy variadas. Están por ejemplo los ‘espadañistas’, la poesía desarraigada, que también tiene presencia en la Colección Adonáis. Luego con autores como Antonio Colinas o Juan Carlos Mestre se abren nuevas vetas, el neosurrealismo y demás, hasta llegar a la irrupción de las poetas leonesas, que introducen nuevos modos de entendimiento, nuevas sensibilidades, y Adonáis siempre ha recibido estas estéticas con los brazos abiertos», comenta el autor, para quien la contribución leonesa ha sido determinante dentro de la trayectoria histórica de esta colección. «La contribución de los escritores leoneses a Adonáis ha sido decisiva, tanto por las aportaciones poéticas, con los libros que entregaban a la editorial, como a través de sus influencias, porque la gente que estaba al cargo de la editorial se dejaban influir mucho por las opiniones de autores leoneses. Leopoldo Panero estuvo en el primer jurado. Gerardo Diego tenía mucha amistad con poetas de León y es un hecho evidente que los grandes poetas leoneses han aparecido en la Colección Adonáis», sostiene el autor.

La presencia de Panero en el primer jurado del Premio Adonáis en 1943 pudo guardar relación con el hecho de que hubiera un leonés en la terna de premiados de aquel año, José Suárez Carreño por ‘Edad de hombre’, quien compartió el galardón con Vicente Gaos por ‘Arcángel de mi noche. Sonetos apasionados (1939-1943)’ y Alfonso Moreno por ‘El vuelo de la carne’, un hecho que no volvería a repetirse en la historia del Premio Adonáis. «La verdad es que cuando empecé a investigar aquello fue una de las cosas que más me llamó la atención, porque Suárez Carreño hoy en día es un autor casi olvidado y en su momento obtuvo los tres premios más importantes. Es cierto que aunque él tenía relación con Leopoldo Panero creo que éste estaba más por la labor de premiar a Vicente Gaos, pero no deja de ser un hecho curioso que siendo los dos autores de León estén uno como jurado y el otro como premiado en el primer galardón de Adonáis, que además de premiar libros muy buenos, muy de la época, son muy diferentes entre sí», apunta Fernández Martínez, quien ahondando un poco más en la figura de José Suárez Carreño comenta que tras no recibir el Premio de la Crítica en beneficio de Camilo José Cela por ‘La catira’ decidiera abandonar el mundo literario. «No debió sentarle nada bien el hecho de verse superado por Cela y decidió retirarse, aunque en su momento fue acreedor de los tres premios más importantes, el Adonáis en poesía, el Nadal en narrativa y el Lope de Vega en teatro. Tocó todos los palos de la literatura y fue un autor muy reconocido en su momento, aunque más tarde cayera en el olvido».

Otro de los apartados del libro tiene que ver con las diatribas de la revista Espadaña con la Colección Adonáis, a pesar de que escritores vinculados a la revista leonesa, caso de Eugenio de Nora o Victoriano Crémer, engrosaran la excelsa nómina de la Colección. «Espadaña era la revista del momento y muchos poetas colaboraban en ella, como Vicente Aleixandre, Carlos Bousoño y demás. Entonces cuando se falla el segundo Adonáis, al que se presenta Eugenio de Nora, lo acaba ganando José Hierro y en Espadaña se publica un poema algo burlón y un texto un poco desagradable que no gustó a Vicente Aleixandre hasta el punto de retirar junto a Bousoño su apoyo a la revista, si bien las aguas volverían a su cauce y continuaron colaborando».

Uno de los hitos de la Colección Adonáis fue la publicación de ‘Sublevación inmóvil’, de Antonio Gamoneda. Sobre su aportación, Sergio Fernández comenta que «la poesía desarraigada estaba un poco de capa caída y bastante agotada estéticamente. Y es cierto que Gamoneda consigue renovarla mediante esa sintaxis tan particular que aún mantiene y esa poesía tan característica suya, con esos encabalgamientos, esos versículos tan largos, y él pues aporta una renovación en ese ámbito que es verdaderamente sorprendente en esa época. Digamos que es muy importante porque se trata también de su primera publicación. Aunque él había escrito antes ‘La tierra y los labios’ no se había publicado, por lo que ‘Sublevación inmóvil’ es su primera obra publicada», sostiene el investigador de la ULE, que en el caso del villafranquino Antonio Pereira su contribución a la Colección Adonáis llega a través de ‘El regreso’, donde incluye algunos poemas publicados en Espadaña y con el que decide presentarse al Premio Adonáis en 1963. «Si bien el jurado no le da el premio ni tampoco un accésit sí que lo valoran muy positivamente y lo publican en la colección. Aunque Pereira es más conocido por sus cuentos, su formación y desarrollo como poeta va muy vinculado tanto a la provincia como a la Colección Adonáis, porque a partir de ahí él hace muchos contactos y entra además en el mundo literario».

El caso del poeta bañezano  Antonio Colinas es también significativo, porque en opinión del autor del ensayo «introduce una estética muy particular que es algo común a todos los poetas leoneses que han aparecido en la colección, pues cada uno tiene una voz propia muy construida y muy desarrollada. Hay que tener en cuenta que estaban los novísimos y Colinas ha sido ahí como uno que orbita alrededor de ellos. En los años sesenta con esa irrupción de nuevas líricas, Colinas sitúa su obra desde León en una órbita de literatura europea, porque está también muy influido por la poesía italiana, eso se ve perfectamente en su obra del Adonáis ‘Preludios a una noche total’, y creo que también representa un primer paso –porque Colinas era joven entonces– que le sirvió para construir su propia voz poética».

Quien sí se llevó el Premio Adonáis en 1985, siendo además el primer y único autor nacido en la provincia de León en lograrlo, fue Juan Carlos Mestre con el poemario ‘Antífona del otoño en el valle del Bierzo’, «una obra entroncada en el neosurrealismo y que supone una revitalización de la Colección Adonáis porque su premio fue muy mediático. Estaban ahí Blanca Andreu y Mestre con una nueva estética que nunca se había visto en España, por lo que considero su aportación como una de las más importantes», señala Fernández, que en el caso del salmantino afincado en León, José Luis Puerto, cree que sus comienzos, como se puede apreciar en ‘Un jardín al olvido’, «son muy telúricos, con mucha raigambre en la tierra tanto leonesa como de toda la ribera del Esla, una poesía muy en su línea, una poesía más del silencio, muy de la naturaleza, pero indudablemente tanto su aportación a la poesía leonesa como a la Colección Adonáis es evidente», sostiene un autor que todavía se muestra muy sorprendido por el fenómeno que se produce con el cambio de siglo con la irrupción de una serie de  mujeres poetas que se adueñan casi por completo del Premio Adonáis, entre las que cabe señalar a Ana Merino, Mercedes Castro, Mª Ángeles Basanta, Ana Isabel Conejo, Raquel Lanseros, Pilar Blanco, Ruth Miguel Franco, Camino Román y Alba Flores Robla. «Cuando me puse a tirar del hilo me sorprendió muchísimo que anteriormente en el siglo XX ninguna mujer hubiera concurrido al Premio Adonáis o hubiera conseguido publicar su libro en la Colección y con el cambio de siglo no hay ningún hombre en la Colección Adonáis. Es un dato muy curioso por sorprendente. Yo creo que se debe a la irrupción que hubo de las poetas en los años ochenta. Están ahí figuras clave como Ana Rossetti. Juana Castro, Clara Janés, que introducen nuevas sensibilidades, nuevas temáticas, y pienso que la Colección Adonáis supo muy bien acoger todas esas voces porque siempre ha sido una muestra de las estéticas de la poesía española, como te decía al principio. Las poetas leonesas se han hecho un hueco muy importante, y además se ve que son muy distintas entre ellas y con una pujanza más que evidente».    
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