Trianero de cuna y corazón, Julio Vera es uno de los nombres más ilustres de la música cofrade española. Tras una de sus últimas visitas a León, se confiesa en esta entrevista como un auténtico enamorado de esta a la que califica como su «segunda tierra». Buenos amigos tiene en Santa Nonia, en la Victoria y en otros ámbitos de León, gracias al amor común por la Semana Santa, ya sea la del Guadalquivir o la del Bernesga.
Y a esta ciudad regresará mañana, por sexta vez en lo que se refiere a un concierto de la mano de su queridísima Banda de las Tres Caídas de Triana. Tras casi 40 años dirigiendo a los 180 músicos de la formación sevillana –de los cuales vendrán a León unos 130–, promete que este sábado será un día «más que sentido», acompañados en su esperado concierto en la plaza de toros por la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía de Jesús Nazareno de León.
– ¿Cómo es la relación con esta tierra después de tantas visitas y conciertos, que, con este, serán ya seis en León?
– A mí me encanta León. Muchísimo cariño, muchísimos amigos, muchísima relación con las hermandades, con instituciones. Me encanta León, la verdad. Procuro subir mucho porque me encanta y aparte tengo muchísimos amigos, Cada vez que puedo me escapo y voy a estar un ratito en mi segunda tierra.
– ¿Qué supone para un músico que su banda triunfe vaya donde vaya? Al final todas las bandas de cornetas tienen a Triana como referente.
– Bueno, para nosotros es una responsabilidad muy grande, de no defraudar a nadie, ¿sabes? Y muchos compañeros de la banda no han estado nunca en León. Hemos visitado muchísimas ciudades, muchísimos sitios, pero no veníamos hasta León desde hace ya muchísimos años. Desde la primera vez que vinimos, en 1993, pues se nos quedó ese pellizquito de lo bien que estuvimos, lo bien que se portó Eulogio, que no se me olvidará, del cariño que le tenemos a los compañeros de otras formaciones de allí y se ha dado la ocasión este año. Deseando de vernos con todo el mundo en León.
– ¿Qué le diría a aquellos leoneses que todavía no han comprado su entrada?
– Mira, yo lo único que les puedo decir es que Triana viene a rezar con nuestra música, la música de Triana, y que nosotros estamos más que agradecidos con el recibimiento que tuvimos en ese año 93, en ese año 94 y todos los años. Y aparte de eso, pues, tenemos esa forma de enseñar nuestro rezo, nuestra música y dentro de lo que se puede, pues, que la gente nos conozca un poco más a través de nuestra música, más que a través de nuestras redes sociales o los vídeos. Nosotros, más que nada, tocamos notas que se sacan de dentro del corazón. Esto es la música del Señor y se hace desde lo más dentro de la fe y desde lo más dentro del cariño hacia lo que representamos y a lo que hacemos. Queremos que haya pellizcos, que haya sentimientos y que te llegue nuestra música.
– ¿Cuál es el secreto para que una banda de música tenga éxito?
– Lo primero de todo, la humildad. Nosotros siempre decimos que lo que queremos son buenas personas, que músico ya te hacemos. Entonces, lo primero que tiene que tener una formación musical es la humildad. Y, segundo, la constancia. Sin constancia es imposible llegar a hacer nada. Y darle muchísimo cariño a lo que se hace, cómo se hace y para quién se hace. Nosotros somos un acompañamiento dentro de la cofradía y de ahí no nos debemos de salir. El protagonismo jamás debe tenerlo lo subliminal de lo que se hace con la música, sino lo que representamos y a lo que acompañamos.
– ¿Puede adelantar algo del concierto en cuanto a marchas o momentos especiales que León va a disfrutar?
– Hay marchas que se interpretaron en el año 93, marchas que se han estrenado en este 2026 y, evidentemente, hay un recuerdo hacia todas las personas que tantísimo cariño le hemos tenido a la ciudad de León y que desgraciadamente ya no nos acompañan con nosotros, ¿sabes? Por lo cual yo creo que es un concierto más que sentido en el aspecto del pellizco para nosotros que de lo musical.
– ¿Cómo ha evolucionado la música de Triana desde su fundación en 1980?
– Todo ha evolucionado, todo. Cuando me hablan de la música, yo digo, sí, sí, la música muy bien, pero los costaleros, las hermandades, la forma de vivir, la forma de sentir, todo ha evolucionado. Y sí que es verdad que nosotros nos hemos sabido adaptar muy bien a los tiempos. Hemos sabido que no nos podíamos anquilosar en la música de otro siglo. Nosotros no la hemos quitado, pero sí que en un momento dado hemos intentado mantenerla y a la misma vez enriquecerla, por supuesto sin arreglo, pero sí estructurando las bases armónicas que no se tenían entonces. Y gracias a Dios se ha evolucionado muchísimo todo, todo aspecto musical, en la composición, en la forma de interpretar, en la forma de escuchar, porque yo digo, la música ha evolucionado muchísimo gracias a Dios.
– ¿Y cómo cree que será el futuro de las bandas de cornetas y tambores? En León este estilo ha sufrido mucho frente a las agrupaciones y se ha reducido principalmente a cuatro o cinco bandas.
– Eso pasa en León, pasa en Sevilla y pasa en todos lados. Desgraciadamente, después de la pandemia, muchísimos chiquillos jóvenes emprendieron otros caminos distintos de la música, ¿sabes? Lo que sí es verdad, como ya he comentado, es que una banda necesita constancia, Humildad y constancia. Y, a ver, musicalmente yo creo que estamos en un momento espléndido, a la hora de interpretar, a la hora de componer, a la hora de entender lo que se hace. Porque también es verdad que nos estamos dando cuenta, y tiene que ser así, que los verdaderos protagonistas no son las bandas, nosotros somos meros acompañantes. Y las bandas cada vez están más concienciadas en ayudar, apoyar y sentir que somos parte de estaciones de penitencia y evidentemente participar en ese sentido, En ser algo más que un desfile.
– Usted se postuló para ser hermano mayor de la Esperanza de Triana y la Diócesis de Sevilla echó para atrás su candidatura por estar divorciado. Aquí ha pasado algo similar y, además, recientemente. ¿Es esto arcaico?
– Es absurdo que una de las normas sea esa. Yo estoy totalmente en desacuerdo en esas actitudes, en esas normas totalmente anquilosadas. Y sí es verdad que tuve la intención de ayudar a mi hermandad desde otro punto de vista, pero, oye, soy joven, pienso que soy joven, y pienso que ya me llegará mi momento si esta normativa llegara a cambiar.
– Y con esta terminamos, Julio. Si tiene que elegir una marcha, ¿cuál sería?
– Cristo del Amor. Para mí no hay otra. No se puede decir tanto con tan poco y es una marcha que tiene más de cien años.
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