El de David Díez Revilla es sin duda un caso atípico en la Junta de Gobierno de la Cofradía de Jesús, ya que mañana se convertirá en abad sin haber sido un papón de esos de varias generaciones. Llegó a Santa Nonia de la mano de la música cofrade cuando ya tenía unos 28 años, tras haber sido primero papón de acera y miembro de pastoral juvenil.
Quizá por ello llega con muchas ganas de dar protagonismo a los jóvenes y a las tres, remarca bien eso de «las tres», formaciones musicales de la cofradía, a la vez que quiere mejorar la relación con la Junta Mayor, respecto a la cual Jesús ha tenido notorias controversias.
Emocionado y con ganas, David Díez Revilla, seise del Expolio, tomará este domingo la vara de mando de la cofradía leonesa más numerosa y más conocida fuera de las fronteras de la ciudad, en el transcurso de una misa a las 12:30 horas en la capilla de Santa Nonia.
– Mañana se convertirá en abad de la Cofradía de Jesús. ¿Qué se siente?
– Mucha emoción. Sobre todo para alguien que no tiene nada que ver con la Semana Santa hasta que entra en la Cofradía del Nazareno. Yo vengo de pastoral juvenil, de grupos de jóvenes cristianos. No soy papón de cuna y acabar siendo abad del Nazareno es una pasada. Es algo que no busqué, que no me imaginé y que todavía me queda grande, así que siento una emoción terrible, porque hay mucha responsabilidad.
– ¿Cuál ha sido su trayectoria dentro de la cofradía?
– Yo vengo de papón de acera y grupos de jóvenes cristianos, de maristas y de salesianos. Empecé a tocar en la Agrupación Musical de la Cofradía del Nazareno con 28 años y después di el salto a vicesecretario. Luego lo dejé porque vi que era incompatible con mi día a día, con mis jornadas laborales, y decidí dejar la junta, algo un poco atípico, dejar la Junta de Jesús voluntariamente. Pero al año me repescaron, fueron a buscarme, en concreto Antonio García, ya fallecido, me buscó para que entrara en la junta con él. Después he sido responsable del Expolio, paso del que he disfrutado mucho. Y esa es mi trayectoria. A mí no me bautizaron y al día siguiente me di de alta en la cofradía. Es que hay mucho papón de acera, hay muchísimo papón tardío. Yo llevaré en la cofradía ahora mismo 22 o 23 años.
– Como decano que es del Colegio de Abogados de León, ¿qué cree que puede aportar su cargo profesional a esta nueva responsabilidad cofrade?
– Es verdad que te facilita el acceso a muchas instituciones que antes quizás no hubieras tenido. A mí la labor de decano me da muchas herramientas, una forma de trabajar que puedes extrapolar a la junta de Jesús, pero son cosas radicalmente distintas. Ha coincidido, se solapa en el tiempo el ser decano con el ser abad, y es complicado, sé que va a ser un año complejo, pero tengo mucha gente ayudándome en el colegio y en Jesús.
– Llega a la abadía un día después del concierto con Triana, en febrero fue con Virgen de los Reyes… ¿Cómo valoran en la cofradía el éxito que han alcanzado a nivel musical?
– Eso es una maravilla. La Banda de Cornetas y Tambores ha tenido en los últimos dos años una proyección muy grande porque ha crecido mucho en músicos. Son chicos jóvenes… Es verdad que estamos deslocalizados, que están en el polígono de Onzonilla y siempre es más complicado, pero ha crecido mucho, y tocar con Triana es el sumo. Pero ellos saben que yo voy a trabajar con ellos muchísimo porque crezca para ser la mejor banda de cornetas y tambores de León. Escocerá seguramente a otras, pero sí, porque se lo merecen y porque tienen la confianza absoluta de la Cofradía. Ellos saben cómo opino yo y saben que voy a hacer lo que haga falta. Por eso voy a intentar que este año nadie de las tres secciones musicales se quede fuera.
– Tras la prueba de este año, ¿volverán las bandas a San Francisco?
– Pues a mí me gustaría que las tres secciones pudieran tener al menos un ensayo en San Francisco. ¿Por qué es necesario? Porque pone en valor a las secciones musicales y crea afición. Yo que tuve la suerte de ensayar muchos años en el parque de San Francisco, era una maravilla ver un montón de niños con sus padres, con sus abuelos, caminando detrás de la agrupación ensayando. Hoy es verdad que igual tampoco se querría tocar todo el año en San Francisco, porque hay otras necesidades de ensayo, unas instalaciones en condiciones, no pasando frío todo el tiempo y demás, pero volveremos a San Francisco.
– ¿Qué valoración hace de las últimas abadías de Tejera y Urdiales?
– Cada uno tiene su estilo. Aunque yo igual vengo desde la perspectiva de haber trabajado mucho tiempo en instituciones, Jesús es distinto, no tiene que ver con el resto. Te relacionas con las administraciones, sí, te relacionas con la Junta Mayor, te relacionas con las otras cofradías, a nivel interno con nuestra cofradía, después con Angustias, tenemos muchas relaciones. Y es verdad que yo intento tener mano izquierda, intento hablar con todo el mundo. No me gusta discutir. Si tengo que discutir, nadie va a discutir más que yo, pero intento hablar las cosas. Yo intento poner en valor a todo el mundo, porque creo que todo el mundo tiene parte de culpa o parte de verdad. Y al final, pues eso. Yo creo que tengo un tono conciliador. Cada uno tiene su estilo. Y es verdad que la Junta de Jesús hoy ha llegado a un nivel de profesionalización, con una Junta muy fuerte, muy potente. Que cometemos errores, sí, claro, evidentemente, pero trabajamos muchísimo todo el año. Y hay un grupo muy compacto.
– Entrando ya en próximos proyectos o los que están pendientes. ¿En qué punto está la Casa de Hermandad? La mayor traba es la financiación, ¿no?
– Vamos a seguir y seguimos trabajando sobre la Casa de Hermandad. Vamos a ver otros proyectos que hay ahí, cómo podemos compatibilizarlo todo, de manera que todas las inversiones que se hagan sean suficientemente solventes y se autogestionen, es decir, que tengamos que pedir a los hermanos el menor dinero posible. Y, si no queda más remedio, pues lo haremos. Pero seguimos trabajando con la Casa de Hermandad, que ha sido un proyecto fantástico, Nacho Tejera lo trabajó maravillosamente bien y ahora falta el tema de la financiación, que la lograremos, como sea lograremos esa financiación y seguimos trabajando en ello. Puede llegar dinero de fuera, de las administraciones, de donaciones particulares, de los propios hermanos, autofinanciarnos nosotros con otro tipo de actividades, pero hay que sacar adelante la Casa de Hermandad. Jesús merece una Casa de Hermandad.
– ¿Y qué otros proyectos tiene en mente para impulsar este año?
– Tengo unos cuantos proyectos que tienen que pasar por junta de seises, pero es fundamental el tema de los jóvenes, de las secciones musicales, potenciar más todavía la Casa deCarnicerías y mejorar nuestras instalaciones. Después, no te digo nada, pero te lo digo todo, seguir con presencia de nuestra cofradía, no solo en León, sino fuera de León.
– ¿El acuerdo con Unicaja para la Casa de Carnicerías ya es perpetuo?
– No, se va renovando, se va renovando, pero hay un compromiso fuerte y serio y de permanencia en el tiempo por Unicaja con nosotros porque hemos revitalizado un inmueble sin uso. Un inmueble sin uso, muy complejo de gestionar, que estamos gestionando nosotros y que estamos dando oportunidad a otras entidades para que lo utilicen también desde nuestra gestión. Hay confianza mutua entre Unicaja y nosotros y el acuerdo va a pervivir en el tiempo, estoy convencido. Y va a ir a más, seguramente. Estamos intentando y tenemos programadas ya unas cuantas actividades más y ahí lo que vamos a buscar es un calendario anual de actividades con una programación muy seria. Eso ha sido un éxito profundo.
– Respecto al patrimonio, ¿qué vais a acometer este año como prioritario?
– Lo más importante ahora es el trono del Nazareno, que todavía le queda otro año y es una inversión grandísima para la cofradía. La restauración tenía una serie de complejidades dentro de lo que es el trono, de daños que no se veían superficialmente, que hay que mejorar. Habrá también otras acciones, pero no va a haber locuras. Nosotros tenemos una programación de patrimonio que se va cumpliendo, es decir, no vamos haciendo a capricho del abad que llega. Ahora lo que vamos haciendo es calendarizar muy bien los recursos que tenemos y las necesidades por prioridad de inversión, de mejora, de reparación.
– Es de sobra conocida la tensión que existe entre la cofradía y la Junta Mayor. ¿Cómo va a afrontar este año en cuanto a las relaciones con el resto de hermandades de León y qué futuro quiere para la Junta Mayor?
– Vamos a trabajar con la Junta Mayor. De hecho van a venir a mi toma de posesión y en mi discurso van a estar presentes claramente los lazos con la Junta Mayor. Yo tengo claro que tenemos que trabajar con la Junta Mayor y vamos a darlo todo en la Junta Mayor. Diana, la presidenta, y yo nos entendemos, hablamos un mismo idioma. Eso va a ayudar a todo el mundo. Tenemos que trabajar de la mano todas las cofradías, independientemente del tamaño, los colores, la antigüedad, los recorridos... De forma que Jesús sigue en la Junta Mayor, va a trabajar al 150% en la Junta Mayor. Vamos a defender lo que nosotros queremos y cómo nos gustaría en la Junta Mayor, sí, pero vamos a trabajar con la Junta Mayor. Y de hecho vamos a hacer lo posible por potenciar la Junta Mayor al máximo. Diana y yo ya hemos tenido conversaciones y, de hecho, la primera reunión que voy a tener es con ella. Y ella lo sabe y estamos de acuerdo en la mayoría de las cosas. Las tensiones se han debido muchas veces a la falta de comunicación. A ver, Jesús, las cofradías grandes o las más antiguas y numerosas, al igual que tenemos una responsabilidad mayor, porque somos el espejo donde todo el mundo se ve, para acertar o para fallar, también somos el elemento de más fácil agresión. Es decir, el ojo del huracán continuamente, ¿no? Jesús es ese punto de referencia para bien y para mal, claro. Pues también, si somos el punto de referencia para bien y para mal, si somos los que primero vamos dando pasos porque tenemos más hermanos, pues eso tiene que contrarrestarse en Junta Mayor. Yo no digo de qué manera. Yo con sentirme escuchado y ver las cosas, cómo vamos evolucionando, mejor. Pero al final lo que le falta a veces a la Junta Mayor es eso. En síntesis, vamos a trabajar con la Junta Mayor, vamos a trabajar lo mejor posible para que crezca y yo creo que nos vamos a sentir escuchados.
– Respecto a la presencia de las mujeres en las cofradías. Dos solicitaron entrar en mayo formalmente. Esta semana el obispo ha mediado con las braceras de San Martín para que pudieran pujar. Otras cofradías están o han estado inmersas en debates... ¿Hay ese debate sobre la igualdad en Jesús?
– Hoy por hoy, el debate suscitado con el tema de las mujeres no se ha planteado en Jesús. No existe ese debate interno. No existe. Es verdad que varias personas solicitaron en su momento esta cuestión y se valorará en su momento, pero no vamos a entrar en una cuestión que hoy no es nuestro objetivo prioritario. Existen suficientes posibilidades en una provincia como la nuestra, en una ciudad como la nuestra, cofradías en las que todo el mundo se siente representado. Todo el mundo tiene la posibilidad de ir acofradías de hombres, de mujeres, mixtas... Mixtas de puja o no puja. Es decir, hay una variedad... Lo que pasa es que queremos extrapolar lo que ocurre en otras ciudades con lo que ocurre aquí en León. Y lo que ocurre en León, la variedad que hay en León, no existe en ningún sitio. Con lo cual hoy no hay ningún debate.
– ¿No hay temor a una posible retirada del Interés Turístico Internacional a la Ronda y procesión de Los Pasos, por parte del Gobierno, al igual que ha ocurrido en Sagunto?
– Lo que tenga que venir, vendrá. Lo que pasa es que se quieren equiparar situaciones que no son equiparables. Lo que comentaba hace un momento, la variedad de cofradías que hay en la Semana Santa de León no la hay en ningún otro sitio. Ahora mismo no hay debate en Jesús y ahora mismo tenemos otras prioridades y en eso estamos.
– Y una más personal. ¿Cuál es ese momento vivido con la cofradía que recuerda con más emoción?
– Mira, para mí el momento más importante es la primera vez que toqué delante del Nazareno. En la Plaza Mayor en el Encuentro. Porque recordé a los que ya no tenía conmigo y ahí estás tú solo, porque estás rodeado de una plaza llena de gente, pero debajo del capillo estás tú solo. No fui capaz de tocar. Esa primera vez que toqué, o traté de tocar, ‘Orando al cielo’ debajo del capillo en en mi primer Encuentro.
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