La mañana de este Viernes Santo volvió a dejar en León una de esas estampas que trascienden generaciones. La procesión de los Pasos, organizada por la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, recorrió las calles del casco histórico en medio de una afluencia masiva de público que, desde primeras horas del día, llenó cada rincón del recorrido.
El momento más esperado se vivió, como marca la tradición, en la Plaza Mayor, donde tuvo lugar el solemne Encuentro entre San Juan y la Dolorosa, con el Nazareno como testigo y los 13 pasos en la plaza, en el día en que la Verónica cumplía 100 años de su primera procesión y con la incorporación, en la Coronación, de las ‘Sagradas espinas’ donadas en el siglo XII por el cardenal Orisini. Oración, Prendimiento, Flagelación, Coronación, Ecce Homo, Nazareno, Verónica, Expolio, Exaltación, Crucifixión, Agonía, San Juan y Dolorosa anunciaron a León que es Viernes Santo, viernes de Jesús.

El acto del Encuentro se desarrolló con la organización y la emoción que lo caracterizan. A las ocho comenzó a llegar la procesión a la Plaza Mayor, con el Nazareno entrando a toque de oración. A las diez en punto, los pasos de la Dolorosa y el hijo amado avanzaron hasta situarse frente a frente en un instante cargado de simbolismo y recogimiento. Fue entonces cuando las tres bandas de la Cofradía de Jesús intervinieron en el acto, en un momento que envolvió la plaza en una atmósfera cofrade sobrecogedora.
La procesión de los Pasos, que había partido en la madrugada del Viernes Santo desde Santa Nonia, volvió a demostrar su capacidad de convocatoria en el León cofrade. Las calles, completamente llenas durante todo el recorrido, reflejaron no solo la devoción de los fieles, sino también el atractivo cultural y turístico de una tradición que siempre regresa.


Procesión de los Pasos. | FERNANDO OTERO
