Cuando la mina se convierte en fe

La procesión del Cristo de los Mineros vuelve a estremecer a Laciana con un homenaje a quienes dejaron su vida bajo tierra

03/04/2026
 Actualizado a 03/04/2026
Los mineros con el Cristo llegando al Pozo María. ESTEFANÍA NIÑO
Los mineros con el Cristo llegando al Pozo María. ESTEFANÍA NIÑO

Como cada Viernes Santo, la comarca leonesa de Laciana volvió a detener el pulso cotidiano para rendirse, literalmente, ante una de sus estampas más emblemáticas y sobrecogedoras: la procesión del Cristo de los Mineros en Caboalles de Abajo.

La jornada comenzó en la iglesia nueva de la localidad, tras el oficio religioso, desde donde partió una comitiva cargada de simbolismo, memoria y emoción tras rugir la sirena. No es una procesión cualquiera: es el reflejo de una identidad forjada durante décadas en torno al carbón y al sacrificio de generaciones enteras.

Los protagonistas indiscutibles volvieron a ser los mineros. A cara descubierta, vestidos con sus tradicionales fundas de trabajo, cascos y lámparas, fueron los encargados de portar la imagen del Cristo. Una imagen que no solo representa la fe, sino también el peso de una historia marcada por el esfuerzo y el riesgo bajo tierra.

Junto a ellos, las mujeres, vestidas de riguroso negro, acompañaron la escena portando a la Virgen Dolorosa, aportando una nota de recogimiento que reforzó la solemnidad del desfile procesional. La banda de música marcó el ritmo de un itinerario en el que cada paso parecía resonar con ecos del pasado.

A lo largo del recorrido, las emociones se mantuvieron a flor de piel. No faltaron los gestos de recuerdo hacia quienes dejaron su vida en la mina, víctimas de una actividad tan esencial como peligrosa. Cada silencio, cada mirada y cada aplauso contenido se convirtió en homenaje colectivo a los ausentes.

Este año, además, se volvió a entrar al Pozo María donde se realizó un homenaje a los dos mineros fallecidos en Vega de Rengos, uno de ellos vecino de la localidad. Intensidad y respeto, que se cerró con el Santa Bárbara Bendita.

Está procesión, profundamente arraigada en la comarca, se remonta a 1975, año en que se fundó la Cofradía del Cristo de los Mineros de Caboalles de Abajo. Desde entonces, esta procesión se ha consolidado como uno de los actos más representativos de la Semana Santa lacianiega, combinando devoción religiosa y memoria social.

En Laciana, donde la minería ha marcado el carácter de sus gentes, el Cristo de los Mineros no es solo una imagen: es un símbolo vivo de identidad, resistencia y recuerdo que, cada Viernes Santo, vuelve a recorrer las calles para mantener intacto el vínculo entre pasado y presente.

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