El canto de las Llagas, un rezo colectivo y popular

El maestro honorario José Antonio Fresno reivindica el valor espiritual de la Adoración de las Llagas, uno de los actos más íntimos del Santo Sepulcro

30/03/2026
 Actualizado a 30/03/2026
Adoración procesional de las Llagas de Cristo, organizada por la Cofradía del Santo Sepulcro. | MAURICIO PEÑA
Adoración procesional de las Llagas de Cristo, organizada por la Cofradía del Santo Sepulcro. | MAURICIO PEÑA

En la noche del Lunes Santo, desde el convento de las Concepcionistas se pone  en marcha un pequeño cortejo que rompe el silencio del barrio de San Martín. El paso titular de la Cofradía del Santo Sepulcro–Esperanza de la vida camina hacia la esperanza de la Resurrección y lo hace acompañado del sonido del tambor, de la esquila y de un canto: «Señor mío, Jesucristo, sacramento del altar... En el cielo, resplandece, vuestra santa humanidad... Alabado para siempre. Si le miras al costado...». Es la Adoración Procesional de las Llagas de Cristo, uno de esos actos que, sin grandes alardes externos, sostienen la esencia tradicional y devocional de la Semana Santa leonesa. 

Así lo trasladó en La Voz del Papón, el ‘podcast’ cofrade de La Nueva Crónica, José Antonio Fresno, seise y maestre honorario de la cofradía fundada en 1992. Fresno sitúa la adoración en el terreno de lo íntimo y lo heredado de aquellos que nos precedieron. «La adoración de las llagas es un momento de recogimiento que se realiza desde hace generaciones», explica, poniendo en valor esa continuidad de una devoción que los hermanos del Sepulcro han sabido mantener.

«En la historia de la Semana Santa era habitual realizarla el Viernes Santo, que es el día que Cristo evidentemente ha muerto. La cofradía comenzó a hacer esta procesión en el año 2000 y fundamentalmente estaba destinado a trasladar la imagen desde el convento de las  Concepcionistas a la parroquia de San Froilán, donde por aquel entonces montábamos los pasos», recordaba Fresno. Así, el traslado se convirtió en oración y la cofradía puso en el programa de actos un momento que no estaba recogido en la Semana Santa de León capital.

El seise y maestre honorario de la Cofradía del Santo Sepulcro de León señalaba en el programa que la Adoración de las Llagas constituye uno de los gestos más simbólicos de la cofradía y es que es un reflejo directo de una forma de entender la penitencia y la religiosidad popular. Esa que huye de lo accesorio, el espectáculo o la populoso. «Aquí no hay ruido, no hay distracciones, es un ambiente de oración, silencio y respeto», afirmó Fresno.

Preguntado por la elevada participación de hermanos que tiene este acto sin ser una procesión al uso –algo que contrasta con los actos de otras cofradías–, el maestre honorario señaló en La Voz del Papón que «el hermano del Sepulcro sabe lo que está haciendo, sabe por qué está ahí, es un compromiso personal». En este sentido, la Adoración de las Llagas se reafirma cada noche de Lunes Santo como un acto solemne, serio y de gran recogimiento en el que participan los más jóvenes como auténticos adultos. «La clave está en enseñar lo que significa, no solo en hacer que participen y cuando entienden el porqué, entonces la tradición tiene futuro», declaraba Fresno.

Otro de los temas que se puso sobre la mesa, en el tercer programa, grabado en el Bar Cofrade Balbi, José Antonio Fresno destacó la forma de procesionar del Santo Sepulcro, en parihuela en vez de sobre el trono en el que sí camina el Sábado Santo. Y eso no es por azar, capricho o falta de braceros, sino que tiene un significado devocional y pensado en el pueblo, en la gente. «La colocación del resto del paso que resulta un tanto digamos llamativa por su estructura porque lo que pretendemos que la imagen se vea a una altura muy adecuada para que cualquiera que contemple la procesión pueda ver perfectamente la imagen con todos los detalles que tiene, que a una altura como la que va habitualmente la procesión no se perciben», relataba.

La entrevista en el ‘podcast’ La Voz del Papón continúa ahondando en un acto como este, íntimo y profundamente religioso, a través de una mirada desde dentro. A través de las explicaciones de José Antonio Fresno, la Adoración de las Llagas se reafirma como un ejemplo de cómo la Semana Santa leonesa puede brillar en lo más pequeño.

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