Cuatro años después, el León cofrade aún no ha terminado de cerrar la herida que supuso el fin de una era. El 9 de marzo de 2022, la Agrupación Musical La Cena anunció su disolución para sorpresa de todos dejando huérfana a la Semana Santa de uno de sus sonidos más reconocibles. La huella que dejaron en muchos papones surge en cualquier conversación entre limonadas y así quedó patente hace unas semanas en la entrevista a Francisco Javier Núñez y Eugenio Morchón en ‘La Voz del Papón’, el podcast cofrade de La Nueva Crónica, grabado en el emblemático Bar Cofrade Balbi.
Ambos músicos, figuras clave en la trayectoria de la formación, compartieron recuerdos de aquellos años históricos para la música cofrade de esta ciudad y también reflexiones sobre el final y el posible futuro de una banda que marcó una época a pesar de tener apenas un puñado de procesiones en León capital.
Fundada en 2001, La Cena fue la segunda banda independiente de la ciudad –después de La Victoria– y pronto se convirtió en un referente en su estilo. Su propuesta rompía con lo establecido en la ciudad de la tradición, con un repertorio de marcada influencia flamenca, inspirado en el estilo sevillano de Virgen de los Reyes, pero adaptado al carácter leonés.
«El objetivo era traer aquí ese sonido, no irnos nosotros allí», explicó Núñez, subrayando la vocación local de una agrupación que, sin embargo, tuvo que salir fuera –Andalucía, Madrid, Salamanca, Astorga y Elche– para poder financiarse como asociación ante la falta de apoyos en una ciudad en la que solo Santa Marta y el Desenclavo –y ocasionalmente la Bienaventuranza– fueron sus apoyos.
Pese a que siempre hay opiniones diversas, la realidad es que, con los años, La Cena se ganó el respeto de la ciudad por su calidad musical, su seriedad en las procesiones sin ser papones y una identidad musical inconfundible. «Sabías que eran los tambores de La Cena desde tres calles atrás», se recordaba en la entrevista.

La desaparición de la banda pilló a todos por sorpresa, incluso a Núñez y Morchón, que habían dejado ya la agrupación unos años antes. «Nos pilló tan de sorpresa como a vosotros», admitía Morchón, que sí reconoció que en sus últimos años había percibido «un deterioro» en el rumbo de la agrupación, por lo que él había decidido separar sus caminos.
Más allá de su abrupto final, ambos coincidieron en reivindicar el legado musical de La Cena. Una banda a la que «León tiene mucho que agradecer», como afirma habitualmente su último director, Juan García Robles, y que hoy ha dejado vacío un espacio musical que parecía sólido. «Gustaba mucho cómo tocábamos el clásico», señaló Núñez en el ‘podcast’, quien lamentó que algunas de esas marchas tradicionales hayan ido perdiendo presencia en los repertorios actuales.
Durante la charla, no faltaron los recuerdos a unos años inolvidables para los músicos que llamaban alabarderos. «El paso por el Patio de los Naranjos de Córdoba o las presentaciones de repertorio en la Basílica de la Virgen del Camino...». Momentos que, según reconocieron, son difíciles de resumir en uno solo. Aquí en León, regalaron a la hemeroteca y al alma que esconden los paisanos de esta ciudad momentos irrepetibles, como la salida del Desenclavo mientras tocaban ‘A la gloria’ o aquel desgarrador ‘Adagio de un recuerdo’ en San Isidoro en el acto del Desenclavo o el paso por la calle Ancha con La casa de Betania de Santa Marta a los sones de ‘Caminando va por tientos’.
Hoy, alejados de los ensayos y las procesiones como protagonistas, ambos viven la Semana Santa «como papones de acera». La pregunta sobre un eventual regreso planeó sobre toda la entrevista, pero ambos mostraron sus dudas al respecto. Eso sí, «siempre la Esperanza».
Y es que el deseo de volver a ver a La Cena en las calles de León sigue latente en buena parte del León cofrade. Porque en esta ciudad, como quedó claro en el cierre del programa, La Cena no ha dejado de sonar del todo. Sigue presente en la memoria colectiva y en una forma de entender la música cofrade que, para muchos, marcó una época irrepetible.
