Tras recibir el aviso, una patrulla del Seprona comprobó que el animal todavía se encontraba en el pozo, de unos dos metros de profundidad, y la gran cantidad de lodo que había en el interior dificultaba el rescate. No obstante, después de una hora de trabajo, los agentes consiguieron sacar a la jabalina, que se encontraba en buen estado y que fue liberada.
La Benemérita atribuyó la caída fortuita del animal al hecho de que el pozo estaba abierto y no contaba con cerramiento o brocal alguno, motivo por el que aprovechó para recordar que los pozos y sondeos deben estar registrados en Minas y en la Confederación Hidrográfica del Duero, además de cumplir las medidas precisas de seguridad.
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