Por eso ha sido aún más peliagudo agrupar algunos de esos pequeños suplicios autoinfligidos cada semana en formato más selecto y durable. Se hizo famosa quizás la peor frase de Umbral y ya todos decimos que venimos a hablar de nuestro libro –de ahí la redundancia del título de hoy– cuando lo hacemos. Con permiso de esta casa que me ampara tan bien como puede comprobarse por la largueza con que me regalan más espacio del habitual.
Dos editores riesgosos, además, se han atrevido a lanzarlo a resguardo de una fotografía magnífica. Presentamos ese libro este lunes, día 16, a las 20 horas en la Fundación Sierra Pambley, otra casa querida. Sería muy agradable verles allí, como lo es escribir aquí. Me despido hoy con una autocita (más disculpas que les pido) de la cubierta del libro: «Dos cuestiones abruman a todo polizón: por qué motivo aventurarse en navío ajeno y qué justificación ofrecer cuando sea descubierto, que lo será. Quizás nunca acaben de satisfacerle las respuestas que discurra, pero, mientas dure, el viaje servirá de excusa y ocasión a otros razonamientos cuyo objetivo consistirá también en explicarse a sí mismo y entender su circunstancia. Las que aquí se recogen son algunas de esas razones. Han sido publicadas en ‘La Nueva Crónica’ desde el año 2013 y aunque el total sume a día de hoy más de medio millar de páginas, la cifra no debe echar atrás al posible lector (nada más contrario a este párrafo persuasivo), pues este libro se beneficia de destilado y poda sustanciales. Todas esas ventajas y más sabrá quien lea».
Alguno pensará que esto de hoy es un publirreportaje. Lo es. Pero tratándose de libros espero que lo disculpen, pues es género de poca ganancia, nulo agiotaje y mucho retorno y sostenibilidad. Muchísimas gracias
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