Esta web utiliza las cookies _ga/_utm propiedad de Google Analytics, persistentes durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies.
ACEPTAR
Publicidad
'Premio Príncipe de Asturias' para Isaac Núñez

'Premio Príncipe de Asturias' para Isaac Núñez

ACTUALIDAD IR

Isaac Núñez retratado por el autor del artículo, Ramón Cela. Ampliar imagen Isaac Núñez retratado por el autor del artículo, Ramón Cela.
Ramón Cela | 13/10/2019 A A
Imprimir
'Premio Príncipe de Asturias' para Isaac Núñez
Rincones Olvidados Desde un pueblecito de La Cabrera entre León y Galicia, salió hace muchos años un joven que, como otros muchos, buscaba la manera de ser o estar, más preparado intelectualmente que otros muchos de San Pedro de Trones o pueblos de alta montaña, que no tenían más futuro que cuidar del ganado o trabajar la tierra que, en definitiva, era de lo que comían incluso los llamados adinerados
Se dice que en los pueblos la gente nunca habla del hambre, sino de la necesidad, y ésta se manifiesta de muchas maneras, sin que a estas formas de vida haya que recurrir con un pedazo de pan o un abrigo ya heredado de los antepasados.

Algunas personas amantes de sus hijos son capaces de trabajar por seis para que estos puedan tener lo que ellos nunca tuvieron ni en sus mejores sueños, por esta razón, muchos fueron los padres que se privaron de lo más básico para que sus hijos nunca fueran como ellos “destripaterrones” y un día pudieran decir en público: Mis hijos además de las cuatro reglas, saben de cuentas y hasta pueden llegar a hacer una carrera, que le saque de este infierno donde vivimos.

Así, como otros muchos, un joven que prometía ser muy avispado, tuvo la gran suerte de entrar en un Seminario y estudiar…Y esto no fue todo, por que, en las escasas vacaciones que había, se dejaba la piel y algún kilo por ayudar en la casa, algo muy común en todos aquellos seminaristas que desde muy temprana edad emprendieron el Camino que Cristo les mostró a través de sus discípulos y que siempre estuvo cuajado de espinas, por las que era difícil transitar, pero no imposible.

Con enorme esfuerzo, con ruegos y súplicas, consiguió lo que parecía imposible crear la Asociación Proyecto HombreIsaac Núñez no era, ni pretendía ser otra cosa que un fiel discípulo de las enseñanzas que había recibido. Supo, desde el principio, que su labor no iba a ser precisamente cómoda y mucho menos placentera, porque desde niño sus ojos habían visto la necesidad y sus manos tocado la miseria que otros mucho menos afortunados le tendieron desde siempre y que él tomó entre las suyas, mientras buscaba un remedio eficaz para mitigar en lo posible la desgracia de los demás.

Su vocación sacerdotal se manifestó desde muy joven y lejos de abandonar sus estudios. Hincó los codos con denuedo, para llegar a ser un día un siervo de Dios y ayudar a quienes le necesitaban, que él sabía perfectamente que eran muchos, pero solo tenía dos manos y la palabra, mientras que algo en sí se revelaba desde siempre y le hizo ver, que con trabajo y mucha fe, se podría llegar a mitigar en parte los problemas que otros poco afortunados, nunca llegarían a resolver.

En el año de 1978, llegó a la parroquia de Las Ventas de Albares ( Bembibre). Venía de Pombriego con un morral lleno de ilusiones y unos deseos irrefrenables de ayudar a los demás, algo que ni él mismo podía imaginar en aquellos momentos, hasta donde la voluntad y la creencia en el bien que haces por los demás, le llegarían a proporcionar mil satisfacciones y cincuenta mil disgustos que le quitaron el sueño durante años. De esta manera y sin pensarlo se encontró con una juventud a la deriva en la comarca berciana. La heroína y otras drogas se llevaban cada día a gente joven de todos los pueblos del Bierzo y no había forma de parar aquella sangría que se llevaba a parte de una juventud equivocada y falta de una educación sobre el enorme problema que significaba en aquellos momentos la droga que mataba, tanto a los hijos como a los padres, pero de distinta manera.

Con enorme esfuerzo, con ruegos y súplicas, consiguió lo que parecía imposible: crear la Asociación Proyecto Hombre. Duro trabajo para una sola persona, pero cuando se está acostumbrado a ver cómo un ser humano puede llegar a multiplicarse por cinco o por los que hagan falta, se lucha día y noche hasta conseguir unas metas que nunca serán las soñadas, pero que todavía hoy, asombraron a este país y al mundo, ya que fueron muchos aquellos que tomaron muy buena nota de las enseñanzas que Isaac Núñez impartió dentro y fuera del país.

Proyecto Hombre continua en España y el mundo, pero Isaac ya pasó el océano y ahora, desde hace varios años, trabaja en Bolivia, a cuatro mil metros de altitud, pese a sus 73 años. Pero hay quien asegura que no puede dejar a esas gentes, porque además de ser seres humanos, le necesitan y darían la sangre de sus venas para que nunca les abandonase, porque su labor pastoral y humanitaria es tan grande que sería quitarles parte de su pobre vida.

De esta manera, la ingratitud de todos los bercianos, leoneses y españoles en general, se manifiesta haciendo oídos sordos lo que a todas luces es un clamor general, de muchos, que hoy viven, que son útiles a la sociedad, que conocen lo que Isaac, hace y ha sido capaz de hacer. No es de extrañar a aquella mujer sin afiliación política, que decía, no hace mucho, que si los políticos, los mandamases de los pueblos y aquellos que pueden, en vez de dedicar calles sin mucha inteligencia a gentes sin gran relevancia, tendrían que poner en cada calle el nombre de Isaac Núñez, benefactor de la humanidad.
Volver arriba
Newsletter