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Poumay o la idea de cambiar la sociedad a través del arte

Poumay o la idea de cambiar la sociedad a través del arte

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El artista Paul-Yves Poumay el pasado mes de marzo en la galería de arte Alemi. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen El artista Paul-Yves Poumay el pasado mes de marzo en la galería de arte Alemi. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 28/05/2020 A A
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Poumay o la idea de cambiar la sociedad a través del arte
Arte contemporáneo A pesar de que la exposición de Paul Ives Poumay se ha retirado, es importante señalar los valores que ha presentado el autor y que se encuentran en consonancia con los tiempos que corren
La exposición que presentó, en tiempos anteriores al confinamiento y estuvo a lo largo del mismo, la galería de arte Alemi era de una gran complejidad porque el proyecto de Paul-Yves Poumay es muy variado. Parte de la disconformidad del autor con la situación de la sociedad actual y trata de buscar las paradojas que el capitalismo encierra: la economía, el acoso al planeta, los animales y las migraciones de los pueblos pobres hacia el mundo más rico. Y todo esto se convierte en un mar de ideas que si no se aclara suficientemente podría dar lugar a confusión. Tal vez esta particular visión de la realidad tenga muchos puntos en común con esos cambios que ha producido esta crisis que ha sufrido la Humanidad en los días que estuvo expuesta sin visitantes en la galería Alemi.

Por ello hablando con el autor pronto nos aclara que el título de la exposición ‘Homines comedy’ encierra la explicación de su obra tan compleja. Dice: «la Humanidad es una comedia, desde mi punto de vista el dinero es algo que complica la vida sobre la tierra, no se puede vivir de este modo». Y lo explica ante uno de sus cuadros realizados sobre un fondo negro de madera quemada, con unas monedas de céntimo, símbolo del dinero colgadas ante el cuadro. Se une esta realidad a la elección que los seres humanos han tenido que hacer entre la salud y el dinero en estos últimos meses.

Otra de sus obras presenta el mundo en un cuadro de color negro, también de madera quemada, rodeado de verdes que muestra al mundo rodeado del verdor de los campos, que es una llamada a la acción y concienciación ecológicas, puesto que el fuego del hombre sobre la tierra la quema y la destruye, de ahí la madera chamuscada de sus cuadros y el verde como se utiliza la Naturaleza pintándola de verde, como él dice: «el síndrome de Jeff Bezos», y todos los que tras destruir el planeta donan una parte de sus ganancias a la reconstrucción de la Naturaleza. «Bezzos pone el fuego sobre la tierra y después trata de comprar con dinero otra vez la tierra. Y eso no funciona», nos dice.

Otro cuadro tiene los colores de Bélgica, rojo, amarillo y negro. «Bélgica como España fue colonialista y dominó el Congo y el rey mira el territorio y a los animales y los animales y el territorio son destruidos mientras los hombres miran para otro lado», nos comenta ante el cuadro que es una crítica a la sociedad de su país.

Otros cuadros tratan sobre la homosexualidad, la luz en la noche, peces en el mar, los agujeros negros y una pieza fotográfica llamada ‘el último selfie’ que presenta una defecación humana que según él es el resultado de lo que se está convirtiendo el ser humano en la actualidad.

Como pieza central de su exposición se puede ver una instalación en la que sobre un soporte vertical aparecen los cuernos de un herbívoro cazado. Debajo hay pieles que semejan ser humanas y huellas de manos rojas. Comenta: «es un mal sueño, los animales han matado a la gente y las pieles humanas sirven para que los nuevos hombres caminen sobre ellas, sobre nuestra propia estupidez». Es también la alegoría a la destrucción de la tierra y los animales propiciada por la estupidez humana que conlleva el capitalismo, que a veces puede volverse en su contra como desgraciadamente nos ha sucedido en esta pandemia.

Sus esculturas hablan de los migrantes, son rostros retorcidos, sus caras desencajadas nos gritan y nos hablan de la tristeza de aquellos que buscan un mundo mejor y solamente encuentran miseria y desesperación. También el hombre que no ve, ni entiende ni habla y la descomposición de un cuerpo. Son unas esculturas de gran fuerza expresiva que hacen pensar al espectador.

Se trata de una exposición muy directa y reivindicativa que habla del hombre como un depredador de la tierra, los animales y de otros hombres, que critica el poder que actualmente tiene el dinero, con capacidad de destruir la tierra y quienes la habitan. De lo que no habla es de esa capacidad que tienen elementos minúsculos en invisibles (los virus) de descontrolar nuestra vida. Una exposición, en suma, que muestra las miserias de la sociedad actual.

La exposición estuvo en Alemi hasta el 20 de mayo, y es una reflexión acerca de la Humanidad en este mundo, muy relacionada con los tiempos que nos ha tocado vivir recientemente.
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