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Perderse en Omaña

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El municipio de Murias, en la imagen, es uno de los más representativos de la comarca de Omaña. | E.N. Ampliar imagen El municipio de Murias, en la imagen, es uno de los más representativos de la comarca de Omaña. | E.N.
Estefanía Niño | 21/07/2017 A A
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Perderse en Omaña
Planes por menos de 10 euros La comarca posee esa extraña cualidad que hace que el tiempo pase más despacio, un lujo al alcance de todos
La comarca de Omaña, allí donde la naturaleza es caprichosa y donde el tiempo parece pararse, es un lugar ideal para disfrutar de una jornada este verano. Perderse en Omaña, en sus valles y bosques, junto a su río, o disfrutando de su gastronomía, en la que destacan las sopas de trucha, es un lujo que está al alcance de todos.

Comenzaremos la ruta con el municipio de Murias de Paredes como meta. Para coger fuerzas, haremos una parada en Riello donde nos aguarda un gran desayuno. ¿Dónde? En el Villamor de Riello. Un rincón tranquilo y agradable donde podemos disfrutar de café con tostada de aceite y tomate o con mantequilla por 2,10 euros, o de café con tostada de cecina o jamón por 2,50 euros. Con el estómago ya lleno, continuamos nuestra ruta en coche, atravesando lugares como Pandorado, el Castillo… Rincones llenos de magia e historia.

Una vez en Murias, es visita obligada La Casona, donde podremos disfrutar de las exposiciones ‘Los males menores’ que consta de una serie de microrrelatos de Luis Mateo Díez interpretados por los pinceles de Gemma García Blanco, la muestra de escultura ‘El primitivismo poético’ de Jonás Pérez, y la de oficios tradicionales de Modesto González. La Casona es, además, Oficina de Turismo y punto de información de la Reserva de la Biosfera de los Valles de Omaña y Luna. Para comer optamos por lo más económico, y es que en El Holandés Errante y La Palloza -ambos en Murias- nos ofertan bocadillos desde tres euros. Con la comida ya solucionada, continuamos nuestro itinerario con el objetivo de hacer la ruta ‘Fuentes del Omaña’, que parte de Murias en dirección a Montrondo.

Atraviesa el pueblo y sigue por el valle hasta llegar al abedular, donde un panel nos da detalles sobre los bosques y los tesoros naturales que albergan. Podemos conformarnos con llegar al panel, ya que la ruta completa tiene unos 17 kilómetros, un esfuerzo que merece la pena.

Por la tarde tenemos dos opciones: tomar algo en cualquiera de los bares de la localidad y relajarnos, o si nuestra visita es este fin de semana, disfrutar de una fiesta con sabor a pueblo en Fasgar.
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