Llevamos años escuchando el mantra de los "10.000 pasos diarios", una cifra que nació más del marketing que de la medicina. Sin embargo, nuevos estudios cardiovasculares apuntan a que la cantidad importa menos que la intensidad, especialmente cuando el metabolismo se ralentiza con la edad.
El ritmo que quema grasa
Para que caminar cuente como ejercicio quemagrasas, debes alcanzar la "zona de quema". Esto no se logra paseando, sino caminando a un ritmo en el que puedas hablar, pero no cantar. La cifra mágica que proponen los expertos no son pasos totales, sino 30 minutos seguidos a una cadencia de 100 pasos por minuto.
Esto eleva tu frecuencia cardíaca lo suficiente para que el cuerpo empiece a usar reservas de grasa como combustible, algo que no ocurre si das 10.000 pasos parando cada dos minutos a mirar el móvil. Menos tiempo, pero más ritmo: la clave para que el paseo funcione.